No es el título de una película de Tim Burton, sin embargo tiene mucho que ver con lo que le sucede a vinos que tienen malos hábitos.
Así como los seres humanos nacemos, crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos, envejecemos y morimos, en los vinos ocurre exactamente lo mismo.
En los vinos blancos de tipo jóvenes comienza con un color blanco suave casi transparente, pasando por los verdosos suaves, los amarillos canario, amarillo paja, dorado, ámbar y ocre. Esta escala de colores es por la oxidación que va tomando a medida que pasan los años.
En la botella hay unos seres vivos que se siguen desarrollando en menor o mayor medida, más agentes externos como el paso inexorable del tiempo, la poca o mucha exposición a la luz, al calor, a la humedad y una lista muy larga pueden influir para que los vinos sufran esta metamorfosis.
Siempre recomiendo que vean primero el año en la etiqueta del vino. Dependiendo de qué variedad de uva blanca sea, es el tiempo de vida; repito, aunado a las condiciones de guarda.
Si el vino es cosecha 2021, ya tiene cinco años y, según el cuidado que se haya tenido, está a punto de fallecer, ya que la curva de evolución de un vino envasado con todos los cuidados es entre tres y cinco años. Podremos encontrar vinos con tan solo dos años de envasado que ya presentan cambios en la coloración o en el corcho denotamos humedad (eso se ve a simple vista, con solo ver qué tan mojado está).
Si tiene guardadas botellas de su boda en 1987, mejor deles las gracias, puesto que esos vinos ya son vinagres balsámicos.
En los vinos tintos ocurre algo similar, la diferencia está en que comienzan a degradarse de manera diferente: de color oscuro pasan por rojos granate, rubí, teja, marrón… también por la oxidación que va presentando a lo largo de su vida útil.
No es regla, pero se calcula que un vino tinto en excelente estado de guarda (una cava a la temperatura correcta, sin luz y sin mover la botella) puede durar de cinco a nueve años.
Hay vinos que se preparan para que duren mucho más tiempo, esos son fáciles de identificar: marcas muy reconocidas de vinos franceses y gran reserva españoles, que por su tratamiento y por sus respectivas legislaciones deben tener un proceso de guarda diferente, un corcho un poco más largo de lo normal y en cavas especiales.
Un hecho asombroso es que las levaduras que trabajan en el proceso de la fermentación crecen, se desarrollan y mueren junto con el vino.
Aprovechando estas festividades muy mexicanas de celebrar a los muertos, qué tal un buen cabernet sauvignon para esos mucbipollos que mucha gente espera con ansias.
Hasta aquí llego, disfruten una buena copa de vino, coloquen una en el altar de sus seres queridos que ya partieron y brinden por el descanso de sus almas. Salud.
