La historia de fray Diego de Landa, segundo obispo de Yucatán, sus vínculos con la cultura maya y episodios poco conocidos de su vida se presentan en una exposición permanente instalada en el convento de San Miguel Arcángel de Maní.
La muestra, titulada “Fray Diego de Landa: El obispo y su legado. De los conventos de Castilla a las tierras mayas: Religión, poder y transformación cultural en Yucatán del siglo XVI”, será inaugurada formalmente el próximo jueves 12, a las 18 horas, al cumplirse 502 años del nacimiento del religioso.
En el conocido también como Museo de Fray Diego de Landa, la exposición propone un recorrido en sentido contrario a las manecillas del reloj, como una manera de retroceder en el tiempo.
Cuenta con nueve mamparas de información documentada, imágenes, mapas, croquis, documentos, códigos QR, una maqueta del antiguo conjunto conventual, una pintura del fraile y un vídeo de 25 minutos donado por Missouri State University. Los códigos permiten consultar traducciones al maya, inglés y alemán.
Los obispos auxiliares, monseñores Pedro Mena Díaz y Mario Medina Balam, conocieron ayer la muestra, presentada por el padre párroco Jorge Óscar Herrera Vargas y el equipo organizador.
Participaron Aníbal Mendoza Vera, responsable de la imagen y el montaje; el historiador Carlos Armando Mendoza Alonzo, coordinador del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán y de la exposición, y el arquitecto Javier Vázquez Cuevas, encargado de la Comisión de Arte Sacro y coordinador del montaje.
Monseñor Mena Díaz destacó la importancia de que quienes visiten Maní conozcan, además de sus calles y atractivos, su historia.
Subrayó que la información está documentada y permite comprender con mayor amplitud la trayectoria de Landa, más allá de interpretaciones contrapuestas. Consideró que la muestra enriquece el contenido histórico del Pueblo Mágico.
El obispo Mena Díaz reflexionó sobre la abundancia de imágenes y contenidos de redes sociales, que, a su juicio, pueden favorecer una comprensión superficial de los acontecimientos. Por ello, invitó a los visitantes a detenerse en los documentos históricos del recinto y conocer lo sucedido en Maní.
Recordó además una expresión del papa Francisco sobre la importancia de la historia para el futuro de los pueblos. La exposición, sostuvo, ofrece elementos para acercarse al personaje con información sustentada en investigaciones.
Por su parte, monseñor Medina Balam expresó su deseo de que la exposición permanezca y contribuya a reconocer la fe de generaciones anteriores. “Que no sea un pasar, sino un permanecer”, manifestó. Los prelados fueron los primeros en firmar el libro de visitantes.
La muestra ocupa una antigua habitación del padre Herrera, acondicionada con iluminación y servicios sanitarios. Se integra al recorrido por el convento, que también incluye un jardín botánico y una casita maya utilizada como observatorio de equinoccios y solsticios.
Mendoza Alonzo explicó que el objetivo es estudiar al personaje dentro de las circunstancias políticas, religiosas, económicas y culturales del siglo XVI.
Aunque Landa suele asociarse principalmente con el auto de fe de Maní, la exposición también aborda su infancia, adolescencia, formación, entorno familiar y actuación como provincial franciscano y posteriormente como obispo.
La investigación y curaduría contaron con la participación de John Chuchiak, profesor de Historia de Missouri State University, quien ha dedicado décadas al estudio crítico de Landa.
Sus libros y artículos sirvieron de base para organizar los contenidos. El trabajo lo impulsaron la Arquidiócesis de Yucatán y la parroquia de Maní.
El historiador indicó que la vida del franciscano, de poco más de cinco décadas, atravesó momentos decisivos de la primera sociedad colonial yucateca.
Además de su labor evangelizadora, su trayectoria estuvo relacionada con disputas entre frailes, obispos, gobernadores y encomenderos, así como con las campañas eclesiásticas contra las prácticas que los religiosos calificaban de idolatrías.
La propuesta busca situar estas decisiones en su época y revisar los mitos y relatos surgidos alrededor de su figura, sin reducir su historia a un solo episodio.
La primera sección incluye un árbol genealógico e imágenes digitales. El historiador señaló que Landa nació el 12 de noviembre de 1524 en una familia vinculada con la hidalguía menor, el servicio nobiliario y la cultura escrita, circunstancias que permiten comprender las relaciones de poder presentes en su formación.
Fraile de la Observancia Franciscana, misionero, custodio, primer provincial de San José de Yucatán y segundo obispo de la diócesis, Landa desarrolló su actividad en una sociedad colonial marcada por la expansión conventual, la consolidación de doctrinas indígenas y los conflictos entre autoridades civiles y eclesiásticas.
Cuando llegó a Yucatán, en 1549, la misión franciscana todavía se encontraba en formación.
Los religiosos debían evangelizar poblaciones dispersas, aprender maya yucateco, negociar con autoridades indígenas y enfrentarse a abusos de encomenderos y colonos.
Según documentos históricos citados en la muestra, durante su episcopado Landa criticó el trabajo forzado, las cargas excesivas y otras formas de explotación de los pueblos mayas.
La exposición tampoco omite el auto de fe de Maní de 1562.
Una sección explica que Landa, entonces provincial, encabezó investigaciones y castigos contra prácticas religiosas mayas que consideraba contrarias a la fe cristiana.
Hubo interrogatorios, penitencias, castigos públicos, confiscaciones y destrucción de objetos rituales. El religioso defendió aquellas acciones como una inquisición legítima para proteger la fe de los bautizados.
Otro apartado recuerda que Landa introdujo la veneración de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, cuya imagen trajo de Guatemala.
Instalada en el convento franciscano de Izamal, se convirtió en centro de devoción y peregrinación de españoles y mayas, tradición que continúa hasta nuestros días.
La exposición explica que, durante su gobierno episcopal, el obispo debía desempeñar distintas funciones: juez, visitador, reformador, mediador y defensor.
Ese conjunto de responsabilidades, en una Iglesia todavía en formación, permite comprender las tensiones que marcaron la última etapa de su vida.
El material contrapone las apreciaciones de quienes cuestionaron su actuación con las de quienes reconocieron sus esfuerzos pastorales, para ofrecer al visitante un panorama más amplio de un personaje cuya presencia dejó huellas en la historia religiosa y cultural de Yucatán.
El recorrido presenta asimismo las opiniones encontradas sobre el fraile: sus críticos lo consideraban ambicioso y conflictivo, mientras sus defensores destacaban su disciplina pastoral y oposición a los abusos contra los indígenas.
Landa, autor de “Relación de las cosas de Yucatán”, murió el 29 de abril de 1579.
El museo abrirá los sábados de 9 a 17 horas. De lunes a viernes se podrá visitar previa cita llamando a los teléfonos 9971-55-36-01 y 9971-12-97-74.
El acceso costará 65 pesos para recorrer todos los atractivos del convento y 35 pesos únicamente para la exposición.— Claudia Sierra Medina








