La atracción por lo misterioso, la fascinación por los relatos escalofriantes y la curiosidad por los fenómenos paranormales llevaron a cientos de personas a participar en “Dicen que en La Ibérica espantan”, experiencia nocturna, interactiva y gratuita que se realizó el martes y miércoles pasados en el Centro Cultural “La Ibérica”, como parte del Otoño Cultural 2026.
Más que una visita a una mansión del terror o una prueba de valentía, la actividad permitió descubrir el lado oculto de un edificio cuya historia ha dado origen a numerosos relatos sobre acontecimientos extraños y apariciones inexplicables.
La iluminación, los sonidos, la música, los elementos ornamentales macabros y las caracterizaciones espectrales de varios actores contribuyeron a crear una atmósfera de suspenso durante el recorrido por el recinto.
La experiencia tuvo como punto de partida la historia del inmueble, que desde 1918 funcionó como sanatorio de la comunidad española en Yucatán. En su época fue considerado uno de los establecimientos médicos más prestigiosos y avanzados de la región.
Sin embargo, con el paso de las décadas sus instalaciones quedaron rezagadas frente a los avances médicos, lo que llevó al cierre del sanatorio a principios de los años 70 del siglo pasado.
Tras su rehabilitación, el edificio reabrió sus puertas en mayo de 1998 como centro cultural multidisciplinario.
Desde entonces, trabajadores, usuarios y visitantes han referido acontecimientos extraños que han alimentado la fama misteriosa del lugar, despertando temor entre algunos y escepticismo entre otros.
Durante la actividad, los participantes recorrieron pasillos, antiguas habitaciones y jardines a oscuras o bajo una iluminación especial, mientras escuchaban relatos de apariciones, anécdotas y leyendas relacionadas con el pasado del inmueble.
La experiencia combinó narraciones históricas con representaciones teatrales de la compañía Siniestra e intervenciones musicales del Coro de Cámara de Yucatán, bajo la conducción del narrador Abraham Quero.
Entre las historias más conocidas figura la de la dama de blanco, una aparición descrita como una silueta blanquecina que recorre tranquilamente los jardines laterales y los antiguos pasillos antes de desvanecerse sin dejar rastro.
Otro de los relatos se relaciona con el antiguo quirófano, actualmente convertido en oficinas y salones para talleres. De acuerdo con testimonios atribuidos a vigilantes y personal de limpieza, en esa zona se escuchan sonidos semejantes al choque de instrumentos metálicos y pasos provenientes de habitaciones vacías.
También se habla de sombras que atraviesan las puertas de los talleres de lectura, acompañadas de corrientes de aire frío, incluso cuando las habitaciones permanecen cerradas.
A estas historias se suman testimonios de trabajadores que aseguran haber escuchado susurros inexplicables y lamentos durante las noches, sonidos que algunos relacionan con el pasado hospitalario del edificio.
Durante el recorrido, Abraham Quero entrelazó estas narraciones con información histórica, invitando a los asistentes a transitar por espacios donde, según las leyendas, todavía permanecen huellas de quienes alguna vez ocuparon el sanatorio.
La participación del Coro de Cámara de Yucatán fue fundamental para crear la atmósfera de suspenso.
A diferencia de un concierto convencional, sus integrantes realizaron intervenciones vocales integradas a las distintas escenas, acompañando las narraciones y apariciones de los personajes interpretados por la compañía Siniestra.
Las piezas y arreglos corales recrearon ambientes misteriosos, con sonidos semejantes a ecos y lamentos que acentuaron la tensión entre los espectadores.
Las características arquitectónicas del inmueble, especialmente sus techos elevados y largos pasillos, favorecieron la reverberación de las voces, envolviendo al público en una experiencia sonora y sensorial.
La combinación de música, teatro e historias paranormales permitió ofrecer una perspectiva diferente del antiguo sanatorio, donde el patrimonio histórico se convirtió en escenario de una propuesta artística dedicada al misterio.
En uno de los jardines se instaló una ofrenda de muertos con fotografías de los fundadores del sanatorio, en recuerdo de quienes estuvieron vinculados con sus orígenes.
.— Emanuel Rincón Becerra
De un vistazo
Incidente
Durante la presentación de “Dicen que en La Ibérica espantan” de anteanoche, una joven que se encontraba entre el público comenzó a convulsionar mientras el Coro de Cámara de Yucatán realizaba su número.
Atención
Ante esa situación, se pidió a los aproximadamente 200 espectadores desalojar el auditorio y continuar el recorrido, para que los paramédicos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) atendieran a la joven.




