SANTIAGO (EFE).— El papa Francisco aseguró que es indispensable prestar atención a los pueblos originarios con sus tradiciones culturales y escucharlos sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios, durante el encuentro con el mundo académico en su visita a Chile.
El Sumo Pontífice concluyó ayer su segunda jornada en la visita a Chile con un discurso en la Universidad Católica de la capital, donde recordó al mundo académico que son interpelados para generar procesos que iluminen la cultura actual, proponiendo un renovado humanismo que evite caer en todo tipo de reduccionismo.
Desde el claustro de la universidad, pidió “interacción entre el aula y la sabiduría de los pueblos que conforman esta bendecida tierra”.
“Una sabiduría cargada de intuiciones, de olfato, que no se puede obviar a la hora de pensar Chile. Así se producirá esa sinergia tan enriquecedora entre rigor científico e intuición popular”, observó el líder católico.
Y en este sentido, dijo, es indispensable prestar atención a los pueblos originarios con sus tradiciones culturales.
“No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios”, señaló citando su encíclica “Laudato Si”.
Con jóvenes
El Papa volvió a conectar con los jóvenes con un discurso repleto de guiños al vocabulario y usos juveniles y les proporcionó la “contraseña” para estar siempre conectados a Jesús.
Francisco, que ayer celebró una misa en Temuco, en la Araucanía, regresó tras el almuerzo a la capital para dedicarla a los jóvenes, una de las citas que más le gusta al Sumo Pontífice en sus viajes internacionales.
Por ello al Papa se le vio feliz y al discurso preparado lo enriqueció con algunas de sus anécdotas y palabras porteñas que hicieron divertir a los miles de jóvenes congregados en este santuario donde se encuentra la imagen de la Virgen del Carmen, patrona de Chile.
A los jóvenes les agradeció porque “se levantaron del sofá y pusieron los zapatos para venir aquí”.
“Y para aquellos que no tuvieron el coraje de levantarse del sofá, ¡que se muevan rápido y se pongan los zapatos!”, exclamó.
Relató que un chico le confesó que se ponía de mal humor cuando se le acaba la batería del móvil o perdía la señal de internet porque se quedaba fuera de mundo.
Este ejemplo fue el inspirador del discurso del Papa, que aseguró que “en la fe nos puede pasar lo mismo y cuando comienza a bajar nuestro ancho de banda y empezamos a quedarnos sin conexión, sin batería, y entonces nos gana el mal humor, nos volvemos descreídos, tristes, sin fuerza, y todo lo empezamos a ver mal”.
Ante estos jóvenes reunidos en este santuario y que habían esperado durante horas la llegada del Santo Padre, les dijo que al perder “esa conexión que le da vida a nuestros sueños, el corazón comienza a perder fuerza”.
Y entonces citó una estrofa de una canción del grupo rock chileno “La ley”.
“Me preocupa cuando, al perder señal, muchos sienten que no tienen nada que aportar y quedan como perdidos. Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie. Todos somos necesarios e importantes, todos tenemos algo que aportar”, les dijo.
“Contraseña”
Entre gritos de “esta es la juventud del Papa”, Francisco dio a los jóvenes también su particular “contraseña” para sus celulares:
“¿Cuál es entonces ‘la contraseña’ para conectarse con Aquel que es camino, verdad y vida?”, les preguntó y explicó que la contraseña de san Alberto Hurtado era muy simple.
Y les animó a apuntarla: “¿Qué haría Cristo en mi lugar?”. En la escuela, en la universidad, en la calle, en casa, entre amigos, en el trabajo; frente al que le hacen bullying”.
“Es la contraseña, la batería para encender nuestro corazón, encender la fe y la chispa en los ojos” y les instó a usarla continuamente para no olvidarla.
“¿Cuál es la contraseña?”, les interpeló en varias ocasiones durante el acto y los jóvenes respondieron en coro: “¿Qué haría Cristo en mi lugar?”.
Cabe señalar que antes de la misa matutina, que ofició en Temuco, dos iglesias y tres helicópteros fueron incendiados en esa zona.
En la misa el pueblo mapuche y sus reivindicaciones fueron protagonistas, pero el Pontífice les instó a poner fin a la violencia.
