Agricultores de Iowa confían en un nuevo Tlcan
BOONE.— Ha sido un verano largo y raro para el cinturón del maíz de Estados Unidos. El clima fue inmejorable y los agricultores esperan una cosecha de soya récord. Pero en el Farm Progress de Boone (Iowa), la mayor feria agraria del mundo, de lo que se hablaba era de Twitter, de aranceles y de a quién venderán su producción.
Los agricultores estadounidenses llevan meses en la primera línea de fuego de la guerra comercial internacional que comenzó la Administración de Trump, señala Davie Stephens, agricultor de Kentucky y vicepresidente de la Asociación Americana de Soya. Ahora parece que podría haber un avance importante, con el acercamiento de las posturas con Canadá y México.
Donald Trump empezó a enfrentarse al Tlcan incluso antes de ser candidato a la presidencia. Es conocida la definición que hacía sobre este tratado de libre comercio de 25 años entre Estados Unidos, Canadá y México. “El peor acuerdo comercial de la historia”, decía.
Si bien es cierto que los agricultores del Farm Progress también tienen quejas contra ese pacto y que muchos son votantes del magnate, lo que de verdad necesitan es seguridad. El maíz y la soya no crece en un día. Pero desgraciadamente para ellos, las certezas no son una característica de Trump.
A pesar de eso, Stephens alberga esperanzas sobre el preacuerdo con México y está impresionado con el equipo del republicano. “Nuestra esperanza es que estemos más cerca de una resolución; pueden llamarlo Tlcan o como quieran, no nos importa”, dice el agricultor.
Esa era la sensación predominante entre los visitantes del Farm Progress, que se realizó del 28 al 30 de agosto. Los agricultores mostraban un cauteloso optimismo sobre el respaldo del presidente Donald Trump al sector mientras charlaban junto a los más de 600 puestos de equipamiento agrícola con cosechadoras gigantescas y otras máquinas de un universo Lovecraft más imaginables en un escenario de exploradores espaciales que en el de la producción de alimentos.
Contribuyen al optimismo los 12,000 millones de dólares en ayudas a productores agrícolas que el Departamento de Agricultura anunció para compensar las pérdidas por los aranceles impuestos a modo de represalia contra las exportaciones estadounidenses. Pero lo que la mayoría de los agricultores dice querer es comercio, no ayudas. Y quieren que se firme un acuerdo ya.
En algunas partes del país la cosecha ya comenzó, los vendedores de semillas están a punto de llamar y los agricultores tienen que empezar a planificar qué van a cultivar el próximo año y cuánto. Los precios de las materias primas se han desplomado debido a los aranceles y al exceso de oferta.
Lento negocio
En el lento negocio de la agricultura la planificación lo es todo. Si no se llega a un acuerdo, el nerviosismo actual podría convertirse pronto en algo más parecido a pánico. “Necesitamos un acuerdo lo antes posible, un tratado que sea bueno para todos”, dice Rich Schwemen, consultor agrario local.
Solo entre los agricultores de Iowa, las pérdidas posibles por los aranceles ascienden a 2,000 millones de dólares. Por eso fue tan importante el anuncio de que Estados Unidos había llegado a un principio de acuerdo con México para resolver sus diferencias. Pero el viernes 31 la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, dijo tras interrumpir un viaje a Europa por las negociaciones con Estados Unidos que las conversaciones habían llegado a un punto muerto y que Trump seguía amenazando con poner fin al tratado y llegar a un acuerdo solo con México.
Muchos agricultores de la feria temen que, si el conflicto continúa, Brasil y otros proveedores sudamericanos intervengan y se hagan con una ventaja permanente en los mercados de China y otros lugares.
Ese “injusto” comercio y la pujante economía china han permitido que las exportaciones del cultivo crezcan desde 400 millones de dólares en 1997 hasta 14,000 millones en 2017.— The Guardian
