Santiago de Chile.- El Papa Francisco, demostró tener una “mano dura” cuando retiró del sacerdocio al cura Fernando Karadima. Quien recibió la condena en 2011 por la Justicia canónica a una vida en reclusión y penitencia por violaciones a menores en Chile. Expresó José Andrés Murillo, uno de sus denunciantes.
“Aquí el Papa ha dado una muestra de mano dura, fuerte pero justa”. Enfatizó Murillo en una rueda de prensa realizada en lavía pública.
Murillo es una de las víctimas de Karadima, que a lado de Juan Carlos Cruz y James Hamilton. Fueron invitados al Vaticano por Francisco. Y afirmaron que “se tiene que desarticular la red de abusos y encubrimientos que ha caracterizado la cultura de la Conferencia Episcopal en Chile. Y eso es lo que el papa ha ido haciendo”.
Limpieza de la iglesia católica
El Pontífice dimitió del estado clerical a Fernando Karadima Fariña. Se trata de una medida más en la limpieza que está realizando el Papa Francisco en la Iglesia católica en Chile. Después de que en mayo llamó a 34 obispos chilenos al Vaticano. Y estos presentaron sus renuncias en bloque tras reconocer que habían cometido “graves errores y omisiones”.
El Vaticano explicó que el decreto lo firmó el Papa el 27 de septiembre y que entró en vigor de forma inmediata. La decisión del papa se notificó a Karadima hoy, según detalló el comunicado de la Santa Sede.
Abusó de más menores
Murillo señaló a los periodistas que Karadima ya no es sacerdote. “Lo que le permitió abusar” no sólo de ellos sino también “de muchas personas, y esa calidad de sacerdote fue entregada y confirmada cotidianamente por la jerarquía de la Iglesia católica”, aseveró.
El denunciante señaló que la decisión de Francisco va en la línea correcta. “Va en la línea de las víctimas porque va en la línea de los derechos de los niños. Va en la línea de los derechos humanos. Y eso tiene que ser la plataforma básica desde donde se muevan todas las instituciones, incluso la Iglesia”. añadió.
Señal de protección
No obstante, expresó que con este hecho se ha dado una señal de protección a los cerca de 300 millones de niños que tiene a cargo la Iglesia católica en todo el mundo.
“Una señal de protección a los derechos de los niños, a los derechos de los más jóvenes y los más frágiles y, por lo menos, se le ha quitado su plataforma de poder”, concluyó.
El caso de los abusos sexuales cometidos por Karadima es uno de los más emblemáticos en Chile por la influencia del sacerdote dentro de la Iglesia, formador de varios obispos.
Según un catastro de la Fiscalía Nacional de Chile. En la actualidad hay 119 investigaciones en curso contra 167 personas relacionadas con la Iglesia y 178 víctimas cuantificadas. De las cuales 79 menores de edad, cuando ocurrieron los hechos.- Con información de EFE
