Imagen de la ilustración del juicio a Joaquín “El Chapo” Guzmán. Un exfuncionario fue acusado de recibir soborno de un narcotraficante

Ignacio Morales niega relación con un narcotraficante

NUEVA YORK (AP).— Jorge Milton Cifuentes, el exnarcotraficante colombiano que testificó ayer en el juicio de Joaquín “El Chapo” Guzmán, dijo que sobornó al exprocurador general de México Ignacio Morales Lechuga, para obtener protección policiaca en sus operaciones de tráfico de drogas.

Cifuentes testificó que pagó al exfuncionario aunque no especificó cuánto.

Morales Lechuga fue procurador general de la República entre 1991 y 1993 durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). También fue embajador de México en Francia.

“¿Usted tenía una relación de corrupción con él?”, le preguntó Jeffrey Lichtman, uno de los abogados de “El Chapo” Guzmán.

“Sí”, respondió el narcotraficante colombiano.

“¿Le dio sobornos?”, insistió Lichtman. La respuesta que obtuvo fue: “Sí”.

Por su parte, el exprocurador negó las acusaciones.

“Es absolutamente falso. Ni él ni nadie más puede imputarme ninguna corrupción ni entrega de recurso alguno porque jamás he recibido ninguna cantidad que no corresponda a un ingreso legítimo”, señaló. “Y parte de mi esfuerzo como procurador de Ciudad de México y como procurador general de la república, entre otras cosas, se dedicó mi esfuerzo, o lo dediqué, a combatir la corrupción”.

Morales Lechuga también negó en Twitter haber recibido los sobornos: “Estas afirmaciones generan, cuando menos, responsabilidad civil. Me reservo el derecho para hacerlo valer”.

Ayer hubo momentos tensos entre Lichtman y Cifuentes, ya que el primero intentó mostrar al exnarcotraficante como un hombre sin escrúpulos, que ordenó matar a gente y que mintió cuando era necesario.

Por su parte, Cifuentes negó varias cosas que Lichtman afirmó y el colombiano le dijo al abogado que tenía errores en sus notas. Lichtman empezó a alzar la voz cuando hacía sus preguntas, atacando a Cifuentes.

En un momento dado, Cifuentes explicó que él le había dicho a Guzmán que no quería meterse en el tráfico de efedrina porque ese negocio era para generar metanfetaminas a las cuales los jóvenes se hacen adictos. Sin embargo, cuando aproximadamente en 2010 Cifuentes se vio forzado a huir a Venezuela tras descubrir la información que el gobierno de Estados Unidos tenía sobre él, se quedó sin dinero y decidió meterse en ese tráfico.

“Con el hambre cambié de parecer”, testificó.

En total, dijo Cifuentes, traficó 220 toneladas de cocaína a Estados Unidos.

“¿Y la cocaína le parece a usted que es buena para la gente joven?”, preguntó Lichtman a pleno pulmón.

“Sr. Lichtman está usted gritando en la sala”, le calló el juez Brian Cogan.

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