El presidente de la Oficina Federal de Investigación Criminal alemana

Autoridades dicen fue su enfado lo que lo hizo actuar

BERLÍN (EFE).— Estudiante, 20 años y sin formación en informática; tenaz, solitario y, sobre todo, enfadado con la clase política de su país. Este es el perfil del joven que se confesó autor de uno de los mayores ciberataques cometidos en Alemania, con miles de afectados, entre ellos la canciller Angela Merkel.

Las fuerzas de seguridad describieron así al joven que desató una tormenta política en Alemania, al filtrar 8.3 gigabites de datos personales de políticos, artistas, actores y periodistas, desde números de teléfono y direcciones de correo electrónico que se podían encontrar en la red a fotografías privadas y diálogos íntimos en aplicaciones para celulares.

“El motivo parece ser su enfado general con la política”, explicó en rueda de prensa el presidente de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), Holger Münch.

Aparentemente solo, encerrado en su cuarto en la casa de sus padres en la ciudad de Hesse, con mucho tiempo por delante y una buena conexión a internet, este joven, cuya identidad no ha trascendido, se dedicó durante todo un año a recopilar información privada de aquellas personalidades públicas que le decepcionaban.

De una gran mayoría, como sucedió en el caso de la canciller, apenas logró una cuenta de correo electrónico y un teléfono que se podían encontrar “buceando” con cierta pericia por la red.

El presidente de la BKA explicó que el joven pirateó las cuentas de sus víctimas con un programa capaz de evadir las contraseñas.

 

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