Manifestantes marchan por las calles de Belgrado durante la protesta antigubernamental contra el presidente del país

BELGRADO (EFE y AP).— Miles de personas volvieron a salir ayer a las calles de Belgrado para expresar su malestar por lo que califican como “autoritarismo” del presidente serbio, el conservador Aleksandar Vucic.

La protesta de ayer fue la décimo cuarta manifestación de los sábados en el país balcánico.

Branislav Lecic, un conocido actor y exministro de Cultura, pidió a los manifestantes persistencia hasta mayo, para cuando anunció una multitudinaria protesta en Belgrado con ciudadanos llegados de toda Serbia, sin dar más detalles. Además, exigió a las televisiones nacionales informar más sobre las protestas y el descontento ciudadano en las calles.

La muchedumbre se congregó ante la emisora de televisión pública RTS para protestar contra su parcialidad en favor de las autoridades del país.

Los manifestantes bloquearon durante una hora la sede de la emisora y pegaron en las puertas y ventanas del edificio pegatinas con la imagen de Vucic y la inscripción de “mentiroso”.

Los quejosos exigen en sus protestas que las autoridades esclarezcan varias agresiones contra personas críticas con el gobierno, más libertad de expresión, más democratización y un mayor pluralismo político.

Las protestas, que comenzaron el 8 de diciembre y que reúnen a miles de personas en Belgrado y otras ciudades serbias, son consideradas las más importantes desde que el Partido Progresista Serbio (SNS) de Vucic llegó al poder en 2012. No obstante, los sondeos muestran que por ahora la popularidad del SNS y de Vucic —con el 55 % de los apoyos— no se ha visto dañada por las protestas.

Reunión con líderes

Un alto funcionario de Estados Unidos se reunió con los principales líderes de Kosovo para convencer a Pristina de que revoque o suspenda un arancel sobre los productos serbios para que pueda reanudarse el diálogo con Serbia.

El subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, David Hale, es el último enviado estadounidense en participar en la diplomacia entre Pristina y Belgrado. Se reunió ayer con el presidente, el primer ministro y el líder del Parlamento de Kosovo. Un día fue a Belgrado.

El primer ministro kosovar Ramush Haradinaj se ha resistido a los pedidos del gobierno de Estados Unidos para suspender el arancel, diciendo que se levantará cuando Belgrado reconozca la soberanía de Kosovo y deje de impedir que se una a las organizaciones internacionales.

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