El papa Francisco en el rezo del Ángelus desde la ventana del palacio apostólico del Vaticano (Foto de EFE)
El papa Francisco en el rezo del Ángelus desde la ventana del palacio apostólico del Vaticano (Foto de EFE)

CIUDAD DEL VATICANO (EFE y Notimex).— El papa Francisco lamentó hoy el ataque perpetrado contra dos mezquitas en Christchurch, Nueva Zelanda, y pidió gestos de paz para acabar con el odio y la violencia.

“En estos días, al dolor por las guerras y los conflictos que no cesan de afligir a toda la humanidad se agrega el de las víctimas del horrible atentado contra dos mezquitas en Christchurch, en Nueva Zelanda”, dijo el Sumo Pontífice, tras el rezo del Ángelus.

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“Rezo por los muertos y los heridos, y por sus familiares”, señaló el Papa desde la ventana del palacio apostólico del Vaticano.

“Muestro mi cercanía con la comunidad religiosa y civil, y renuevo la invitación a la unidad en la oración y los gestos de paz para acabar con el odio y la violencia”, añadió.

Los ataques a las mezquitas

Los ataques se registraron el viernes, mientras centenares de musulmanes oraban en dos mezquitas situadas en el centro de Christchurch, la mayor ciudad de la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Las autoridades neozelandesas han elevado a 50 el número de muertos en el suceso, en el que medio centenar de personas han resultado heridas.

Ayer presentaron ayer cargos de asesinato contra Brenton Tarrant, un australiano de 28 años y presunto responsable de los ataques.

Llama a rezar juntos por los asesinados

Hoy, en el Vaticano, el papa Francisco instó a los fieles, entre ellos peregrinos de Polonia, de la ciudad de Valencia en España, Cazajeiras en Brasil y de Benguela en Angola, a rezar juntos, en silencio, “por los hermanos musulmanes que fueron asesinados”.

Recordó que el sufrimiento no es un sadomasoquismo, sino un pasaje necesario, pero transitorio, al reflexionar sobre el episodio evangélico de la Transfiguración, que “Jesús concedió a los discípulos Pedro, Santiago y Juan al experimentar la gloria de la Resurrección”.

“La Transfiguración se produce en un momento muy concreto de la misión de Cristo, esto es, después de que Él hubiera confiado a los discípulos que debería sufrir mucho, ser asesinado y resucitar al tercer día”, abundó.