Declina Trump hablar sobre el líder extremista
WASHINGTON (Notimex y EFE).— Tres funcionarios estadounidenses obtuvieron información de que Hamza bin Laden, hijo del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, está muerto, aunque no detallaron cómo, cuándo o dónde murió, informó ayer la cadena NBC.
Los funcionarios estadounidenses tampoco señalaron si el gobierno de Estados Unidos ya confirmó el deceso del posible sucesor de Osama o si tuvo algo qué ver en su muerte.
Cuando los reporteros interrogaron ayer al presidente Donald Trump si Washington tenía información de que Hamza estaba muerto, éste les contestó que “no quiero comentar sobre eso”.
La más reciente declaración pública conocida de Hamza bin Laden fue emitida en 2018 por el brazo de medios de Al Qaeda, en la cual amenazó a Arabia Saudita y pidió a la gente de la península arábiga que se rebelara.
Algunos datos aseguran que Hamza bin Laden nació en 1989 en Yeda, Arabia Saudita, y que su padre se mudó a Afganistán en 1996, y en ese entonces declaró la guerra contra Estados Unidos. Hamza acompañó a su padre e incluso apareció en vídeos de propaganda de al Qaeda.
Como líder de al Qaeda, Osama bin Laden supervisó las operaciones contra objetivos occidentales que culminaron con los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono.
En enero de 2017 Washington calificó a Hamza como “terrorista global especialmente designado” (SDGT), por participar activamente en el terrorismo y representar un riesgo para la seguridad nacional.
Detenido
Por otra parte, el jordano Mahmoud Afif Abdeljalil, vinculado al entorno de Osama Bin Laden, se encuentra bajo custodia de las autoridades filipinas tras ser detenido el 4 de julio en Zamboanga, en el sur del país.
Abdeljalil, de 51 años, será deportado por haber entrado ilegalmente al país, informó ayer la Oficina de Inmigración en un comunicado.
El jordano, que adoptó una identidad falsa para instalarse en Filipinas, fue durante años secuaz del cuñado de Bin Laden, Mohammed Jamal Khalifa, un empresario saudí vinculado también a Al Qaeda que fue asesinado en Madagascar en 2007.
“Vamos a deportarlo por ser una entrada ilegal ya que no cuenta con un registro de llegada, después de que ya fuera arrestado y deportado en 2003 al ser considerado un extranjero indeseable”, explicó el comisionado de Inmigración, Jaime Morente.
En su estancia en Filipinas, Abedeljalil asumió “un nombre ficticio y recurrió a la tergiversación y falsificación de documentos públicos para poder residir en el país”, señaló Morente.
Las autoridades le seguían la pista desde agosto del año pasado, cuando él y un argelino fueron señalados en un puesto de control militar en Zamboanga, ciudad donde fue detenido el mes pasado en una acción conjunta de oficiales de inmigración, militares y la policía de la ciudad.
Durante el interrogatorio, Abdeljalil confesó que regresó al país en 2007, tras su deportación en 2003 por tener un visado vencido y participar en actividades terroristas clandestinas como palestino bajo el nombre de Mahmood Afif.
Cuando fue arrestado hace 16 años, las autoridades establecieron que el jordano era el enlace en Filipinas de Khalifa, cuñado de Osama Bin Laden que a través de organizaciones de caridad canalizaban dinero de Al Qaeda al grupo terrorista filipino Abu Sayyaf, que en la actualidad ha jurado lealtad al Estado Islámico.
Tres años después de su deportación, el Banco Central de Filipinas congeló las cuentas bancarias y los activos financieros de Khalifa para evitar que esos fondos se desviaran a grupos locales terroristas.
Incluso después del asesinato de Khalifa en 2007, Abdeljalil continuó brindando apoyo financiero a Abu Sayyaf mediante varias mezquitas y escuelas de Madrasas que construyó en la región musulmana de la isla de Mindanao, al sur de Filipinas, que recibían fondos en el extranjero de Al Qaeda.
La detención de Abdeljalil se produce en un momento en el que las autoridades filipinas han extremado la vigilancia en la zona musulmana de Mindanao, que se sospecha que se está convirtiendo en refugio de yihadistas extranjeros más radicalizados que han huido de Medio Oriente tras la caída del Califato del EI.
De hecho, en el último año se han producido en esa zona de Filipinas tres atentados suicidas -un modus operandi que no seguían grupos locales como Abu Sayyaf o Maute-, la mayoría de ellos cometidos por extranjeros.
Sin embargo, el último ataque suicida, ocurrido en junio en un campamento militar de la provincia de Sulu, fue perpetrado por un filipino, lo que apunta a una radicalización de los terroristas nacionales.
