Una joven indígena del Amazonas participa en el ultimo día de la Cumbre del Clima de Madrid (COP25)

Sugiere “año de la acción”

ROMA (EFE).— La joven activista medioambiental Greta Thunberg pidió ayer en la ciudad italiana de Turín que 2020 sea “el año de la acción” en el que los jóvenes consigan que se reduzcan las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.

“En menos de tres semanas empezaremos una nueva década importantísima, lo que hagamos en los próximos diez años influirá nuestras vidas y la de nuestros hijos y nietos. Por eso el 2020 es el año de la acción, el año en el que nos esforzaremos para que se reduzcan las emisiones. Debemos estar unidos”, dijo ayer la activista sueca en Turín.

La joven llegó a la ciudad italiana desde Madrid, donde participó en la Cumbre del Clima, para asistir a una nueva manifestación organizada por el movimiento juvenil “Fridays For Future (FFF)”.

“El futuro de las nuevas generaciones no se puede dar por descontado, depende de nosotros y debemos luchar por este futuro”, señaló en el discurso que ofreció a los miles de jóvenes que se congregaron en Piazza Castello, a pesar del frío y del mal tiempo.

“Debemos continuar defendiendo el Planeta. No hay otra opción”, añadió.

Greta Thunberg reconoció a los participantes de esta manifestación que ahora se tomará un tiempo de descanso en su hogar y con su familia, antes de volver a promover acciones de concienciación por todo el mundo para luchar contra el cambio climático.

Y es que Greta Thunberg participó la semana pasada en la Marcha por el Clima de Madrid, hasta donde llegó desde Lisboa y después de una travesía de 21 días por el Atlántico en catamarán por su negativa a utilizar el avión, que considera un medio de transporte muy contaminante.

“Turín es una ciudad estupenda, estoy muy contenta de estar aquí, aunque no he tenido mucho tiempo de visitarla”, dijo la joven activista a los medios nada más llegar a la capital de la región del Piamonte.

Greta Thunberg (16 años) acaba de ser elegida como la persona del año por la revista “Time”, una experiencia que calificó de “muy divertida”.

Prolonga negociaciones

En Madrid, la Cumbre Climática prolongará las negociaciones para tratar de lograr un amplio consenso, pero acaricia un acuerdo que apuesta por aumentar la ambición para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y cumplir con el Acuerdo de París.

Todavía persisten sin embargo muchas diferencias en asuntos clave de la negociación, entre ellos el artículo 6 del Acuerdo de París, de 2015 que regula los mercados de carbono, una de las principales herramientas de los gobiernos para reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

Algunas partes se inclinan ya por cerrar un acuerdo muy general sobre este artículo y aplazar las cuestiones más técnicas para otra cita.

Durante las últimas horas volvieron a circular los borradores con los que están trabajando los negociadores, en los que se plasma ya la urgencia de aumentar la ambición climática y de responder a las necesidades de los países en desarrollo ante la amenaza del cambio climático.

El último borrador plantea la necesidad también de proporcionar información sobre las contribuciones nacionales (los compromisos firmes que cada país está dispuesto a asumir) que deberán ser revisadas al alza de acuerdo con el pacto de París, que entra en vigor en 2020.

Andrés Landerretche, portavoz de la Presidencia chilena de la COP25, ha comparecido ante los medios de comunicación para expresar su “optimismo” sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo en el tramo final de la Conferencia.

“Los ojos del mundo están puestos sobre nosotros y queremos llegar a un acuerdo pasen las horas que pasen”, ha manifestado el portavoz chileno, quien ha reconocido que las negociaciones son muy difíciles, pero, ha asegurado, “no saldremos de aquí sin un buen resultado”.

El representante de la Presidencia ha informado de la situación de las negociaciones después de que los ministros que habían trabajado como facilitadores culminaran su labor y trasladaran a las partes sus propuestas.

Previamente, la ministra española en funciones para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, una de las mediadoras, señaló que habían llegado “hasta donde podíamos llegar” y ahora tocaba “alcanzar el consenso o el equilibrio”, que debería sentenciar en qué punto se puede llegar a un acuerdo y en cuáles no.

Según Ribera, hay que dejar claro “cuáles son los elementos en los que es imposible llegar a un acuerdo e identificar los puntos en lo que se puede ceder o no”.

La jornada de ayer estaba programada como la última de la COP25, pero es habitual en este tipo de citas que la negociación se prolongue durante la madrugada o incluso hasta el fin de semana.

No es una tarea fácil garantizar que las grandes herramientas de los gobiernos para la reducción de las emisiones de dióxido de carbono sean suficientemente transparentes y fiables desde el punto de vista de la contabilidad de los créditos y permisos para contaminar, pues su funcionamiento es muy complejo.

Además los pequeños Estados insulares, especialmente en zonas del Pacífico y el Caribe y otros países especialmente vulnerables sin apenas recursos, reivindican más ayudas a los ricos para afrontar una crisis climática de la que no se sienten responsables y de la cual serán los más perjudicados.

Las fricciones entre países vienen también del lado de la ciencia porque no todos quieren plasmar en los documentos compromisos más ambiciosos y basados en las evidencias científicas que alertan de los graves daños que afrontará el planeta si el aumento de la temperatura sobrepasa 1.5 grados este siglo.

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