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Meghan Markle.

CANADÁ.- Meghan Markle visitó un centro de mujeres en Vancouver, Canadá, apareciendo por primera vez en público desde que con su esposo, el  príncipe Enrique, anunciaron que abandonarían sus roles en la realeza británica.

 “¡Mira con quién tomamos té hoy!”, escribió el centro en su página de Facebook. “La duquesa de Sussex, Meghan Markle, nos visitó hoy para discutir temas que afectan a las mujeres en la comunidad”, se lee en la página.

Meghan y su hijo Archie han estado en Canadá en los últimos días, mientras la Familia Real intenta seguir con la crisis que ocurrió tras el anuncio de Meghan y Enrique.

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Se confirma que Meghan Markle está en Canadá

La visita al centro de mujeres es la primera confirmación de que Meghan está en Vancouver. Por otro lado, Enrique asistió a una reunión con la reina el lunes.

En un comunicado, la reina Isabel II dijo que hubiera querido  que la pareja “siguiera siendo miembro de la familia real de tiempo completo”, pero que “respetan y entienden el deseo de  Enrique y Meghan de vivir una vida independiente”, además acordó con ellos un periodo de transición.

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El pasado de Meghan Markle

Al mirar el pasado de Meghan Markle, más de una ceja se levantó en sorpresa y duda. Esta hermosa mujer que de un día para otro tomó por asalto las portadas de los tabloides ingleses era una actriz, nacida en Estados Unidos, de origen interracial y, además, su curriculum vitae incluía un divorcio.

El escándalo no se hizo esperar. Sin embargo, la entonces protagonista de la serie “Suits” no se dejó intimidar por la legendaria rigidez del pueblo inglés y su relación con el hijo de Lady Di se fortaleció al punto del matrimonio.

Siempre con el respaldo de Harry, Meghan logró sortear las críticas, no así seguir las reglas. Su bienvenida no oficial a la familia real fue justo un mes después del anuncio de su compromiso, cuando acompañó a Harry a pasar la Navidad, algo a lo que las prometidas no están invitadas, ni siquiera las más queridas, como Kate Middleton, pudieron formar parte del cortejo de la reina en la tradicional misa de Sandringham antes de ser desposadas… bueno eso, antes de Meghan.

La boda de Meghan y Harry

Desde el día de su boda, el 19 de mayo de 2018, el mundo pudo ver la influencia de la actriz en su esposo, ya que la ceremonia fue mucho más relajada que la de Kate Middleton y el príncipe William. La también emprendedora y activista por los derechos de la mujer, caminó al altar del brazo del príncipe Carlos, pues con su padre, Thomas Markle, ya no tenía la mejor relación, consecuencia de que él admitió haber armado imágenes para los paparazzi; de hecho, la familia de la novia solo ocupó un lugar en la Capilla de San Jorge: ahí estuvo Doria Ragland, su mamá.

¿Otras muestras del toque de Meghan?

El obispo afroamericano Michael Bruce Curry, de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos, dio un discurso inspirado en Martin Luther King; un coro de gospel cantó “Stand by me”; no tuvo dama de honor; incluso, ella caminó unos pasos sola en la iglesia y también recibió su propio escudo de armas, el cual honra su origen californiano.

La vida como duquesa de Sussex

Ya como duquesa de Sussex, Meghan también ha dado mucho de qué hablar.

Por ejemplo: She is a hugger! A pesar de que el protocolo dicta que debería saludar de mano a la gente en los eventos, varias veces ha elegido abrazar a quienes la saludan… algo que Diana también hacía. Pero no todas sus rebeliones son tan dulces como demostrar su cariño por los ciudadanos, basta recordar que, aunque a los miembros de la familia real se les pide que no hagan declaraciones políticas, la actriz no fue nada tímida cuando en el Royal Foundation Forum de 2018, habló abiertamente del movimiento #MeToo, dejando claro que su activismo no se vería mermado por ser pareja de Harry.

Su forma de vestir

También su forma de vestir ha sido todo una declaración de rebeldía, no solo porque usa negro en cualquier circunstancia, elección de color que los royals tienen destinada para asistir a funerales y a la conmemoración de Remembrance Day, sino por lo costosos que han resultado sus outfits, lo cual no tiene nada feliz al pueblo inglés. Dior, Givenchy, Stella McCartney y Alexander Mcqueen son algunas de las marcas que ahora forman parte del día a día de la esposa de Harry y la prensa internacional no deja de calcular cuánto cuestan sus diseños y de compararla con Kate Middleton, quien desde que se casó con el príncipe William ha sido emblema de prudencia en ese sentido, convirtiendo en algo habitual su gusto por repetir vestidos.

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