El virus impone restricciones a la Pascua ortodoxa
ATENAS (EFE).— Es medianoche del Sábado Santo en Grecia, un sacerdote ortodoxo sale de una iglesia y grita a la multitud amontonada: “Cristo ha resucitado”. Hoy esta tradicional ceremonia será diferente porque, a causa del toque de queda vigente por el Covid-19, la proclamación de la resurrección de Cristo tendrá que ser tres horas antes.
La Pascua ortodoxa, que empezó anteayer jueves y concluirá pasado mañana lunes, es de las mayores festividades del país, donde miles de familias viajan al pueblo, acuden a misas y se reúnen en torno a la mesa para comer asado.
Dentro de estas fiestas, la noche del Sábado Santo destaca por su significado y ceremoniosidad. Tras la llegada en avión del “fuego sagrado” desde el Santo Sepulcro de Jerusalén, los creyentes se juntan por la noche en las iglesias para esperar y celebrar por todo lo alto la resurrección de Cristo.
Este año, sin embargo, este ritual sagrado será distinto, pues debido al toque de queda establecido desde hace casi medio año en Grecia, la Iglesia tuvo que tomar una decisión radical: adelantar la misa de resurrección a las nueve de la noche.
A los ojos de los no creyentes puede parecer trivial, pero para la Conferencia Episcopal, poco dada a los cambios, supone romper con el calendario tradicional, de modo que necesitó buscar una justificación religiosa.
El sol fue la respuesta. Según los sacerdotes, el día de la Resurrección empieza con la puesta del sol del Sábado Santo, lo que permite adelantar la hora siempre que sea de noche.
Un argumento con detractores, como los jerarcas de Creta que exigen mantener la resurrección a medianoche y pidieron al gobierno que el toque de queda sea a las 2 de la mañana y no a las 10.
El toque de queda no es la única restricción que alteró la Pascua. Por segundo año consecutivo no hubo el tradicional éxodo masivo de las grandes ciudades como Atenas o Salónica para viajar a los pueblos.
La Policía desplegó fuerte dispositivo para hacer cumplir la prohibición de los movimientos interregionales, que el gobierno heleno decidió mantener durante las fiestas por la alta carga viral que aún se registra en las grandes zonas urbanas. Drones, controles estrictos en todas las rutas y multas de hasta 500 euros son algunas de las medidas que aplican las autoridades en un último esfuerzo de cara a la apertura de la restauración el 3 de mayo y del turismo el 15.
Pese a la limitación de los viajes, el Ejecutivo del conservador Kyriakos Mitsotakis hizo algunas concesiones a la Iglesia, y para los días de Pascua levantó la prohibición de celebrar misas con público.
Hay pues ceremonias, aunque con muchas restricciones: los templos acogen a un fiel por cada 25 metros cuadrados y un máximo de 100 en las misas, siempre con doble cubrebocas. La misa de Resurrección, la más visitada, en cambio, se celebrará exclusivamente al aire libre.
En cuanto a las casas, solo 9 personas (interior) o 12 (aire libre) podrán compartir la sopa tradicional tras la misa de Resurrección, la mayiritsa, hecha con casquería de cordero, o se sentarán alrededor del asado de cordero el domingo de Pascua.
