JERUSALÉN (EFE).— El primer ministro en funciones israelí, Benjamín Netanyahu, convocó ayer a su gabinete de seguridad para evaluar la situación de Jerusalén, tras la escalada de tensión de anteayer en la zona este ocupada y de cara a anoche, en la que los musulmanes celebraron Lailat Qader, marcada fecha del mes de Ramadán.
Más de 200 palestinos tuvieron que ser hospitalizados anteayer viernes a causa de los disturbios con las fuerzas de seguridad israelíes en Jerusalén Este ocupado, en medio de una creciente tensión que anteanoche llegó a la Explanada de las Mezquitas, informó la Media Luna Roja.
En Teherán, Irán condenó ayer lo que llamó “represión” de las fuerzas de seguridad israelíes contra los palestinos que rezaban el viernes en la Explanada de las Mezquitas, y pidió a todos los países del mundo una respuesta a Israel.
El vocero del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Saíd Jatibzade, dijo que “este crimen de guerra demostró una vez más al mundo entero la naturaleza criminal del régimen ilegítimo sionista y la necesidad de una acción internacional urgente, para detener la violación de los principios más fundamentales del derecho internacional humanitario”, según la web oficial del Ministerio.
“La República Islámica del Irán apoya con orgullo a la heroica gente de Palestina y pide a todos los países del mundo, especialmente a los países islámicos que cumplan con su deber histórico y junto a la nación palestina se enfrenten a los agresores sionistas”, dijo el diplomático.
Anoche la policía de Israel se enfrentó de nuevo a manifestantes palestinos en las afueras de la Ciudad Vieja de Jerusalén, en una exhibición de fuerza que amenazaba con profundizar la peor agitación religiosa registrada en varios años en la ciudad santa. Horas antes, la policía bloqueó el tránsito de camiones con peregrinos árabes que se dirigían a Jerusalén.
La policía defendió su proceder y señaló que se trató de medidas de seguridad, pero fueron consideradas como provocaciones por musulmanes que acusan a Israel de amenazar su libertad de culto. Las reivindicaciones enfrentadas en Jerusalén oriental, donde se ubican los sitios sagrados judíos, cristianos y musulmanes más delicados de la ciudad, constituyen el meollo del conflicto israelí-palestino y han desencadenado fuertes oleadas de violencia anteriormente.
Los disturbios ocurrieron un día después de los enfrentamientos que, según médicos palestinos, dejaron más de 200 palestinos heridos en el complejo de Al-Aqsa y otras partes de Jerusalén.
