Familiares de las víctimas del fatal colapso recorren con visible angustia los alrededores de la zona en espera de alguna noticia

La búsqueda de sobrevivientes, aún prioritaria

MIAMI (EFE).— La cifra de víctimas mortales del derrumbe parcial de un edificio de 12 plantas en Surfside (Miami-Dade) se elevó a 11, con el hallazgo de un cuerpo sin vida en la montaña de escombros en que quedó convertida la parte colapsada, informaron ayer las autoridades.

El número de desaparecidos se sitúa así en 150 y hay 136 personas del edificio localizadas, según la alcaldesa Daniella Levine Cava.

Además de cuerpos, los rescatistas ya encontraron restos humanos incompletos que los forenses están tratando de identificar.

Los rescastistas trabajan por quinto día y contrarreloj en el lugar del derrumbe.

Daniella Levine; el gobernador de Florida, Ron Desantis; la vicegobernadora, Jeanette Núñez; la congresista Debbie Wasserman Schultz, que representa al distrito de Surfside, y jefes de los equipos de rescate comparecieron ante la prensa después de haber comunicado a los familiares de las víctimas los nuevos datos.

Ray Jadallah, vicejefe de los Bomberos de Miami-Dade, indicó que ayer en la tarde los rescatistas cambiarían sus posiciones en la montaña de escombros para que la maquinaria pesada levante una gran placa de hormigón armado en una zona donde se encontraron varios cuerpos en estos días.

Por causas aún no determinadas, el ala noreste del edificio Champlain Towers, inaugurado en 1981 y con un total de 136 apartamentos, se derrumbó en segundos a la 1:30 horas de la mañana del jueves pasado, cuando sus habitantes dormían.

Cincuenta y cinco apartamentos se convirtieron en una montaña de escombros, donde hoy día trabajaban más de 240 personas en distintos cometidos pero con una prioridad: hallar sobrevivientes, según dijo el alcalde Charles Burkett.

Burkett manifestó que aunque han pasado cinco días del derrumbe, todavía es posible hallar a personas con vida, como se ha demostrado en terremotos y otras catástrofes similares.

La mayoría de las víctimas mortales identificadas hasta ahora tenían origen hispano, como muchos rescatistas, entre los que hay equipos llegados de otras zonas de Estados Unidos y de países como México e Israel.

Entre los fallecidos están Antonio y Gladys Lozano, un matrimonio de origen cubano de 83 y 79 años, quienes, según sus familiares, temían ser separados por la muerte y habrían cumplido 59 años de casados en julio.

Los venezolanos Leon Oliwkowicz, de 80 años, y Cristina Beatriz Elvira, de 74, también llevaban muchos años casados.

Otra víctima identificada es Manuel LaFont, un hombre separado, de 54 años, y natural de Houston (Texas), al que le gustaba jugar al baloncesto con su hijo en un parque cercano.

Ana Ortiz, de 46 años, y Luis Bermúdez, de 26, eran madre e hijo y provenían de Puerto Rico.

La primera víctima identificada fue la estadounidense Stacie Dawn Fang, de 54 años, cuyo hijo de 15 años, Jonah Handler, que fue sacado con vida de los restos del edificio el mismo día del derrumbe, se recupera en un hospital de sus lesiones.

La prioridad sigue centrada en dar con sobrevivientes o restos de víctimas del derrumbe, pero también se buscan indicios de las posibles causas de lo sucedido.

La alcaldía asignó a un equipo de ingenieros, comandados por el veterano Allyn Kilshemer, la tarea de determinar cómo pudo colapsar de arriba a abajo en segundos toda el ala noreste del edificio.

 

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