Jovenel Moise

PUERTO PRÍNCIPE (AP).— El presidente de Haití, Jovenel Moise, era un empresario de 48 años y un novato de la política cuando prestó juramento como presidente de Haití el 7 de febrero de 2017.

El exproductor bananero recibió una nación en crisis, pues había pasado un año sin un líder electo en ese cargo. Con el crimen, la nación caribeña se sume en el caos.

Al asumir el cargo, Moise se comprometió a fortalecer las instituciones, combatir la corrupción y traer más inversiones y empleos a la nación más pobre del hemisferio. “Podemos cambiar Haití si trabajamos juntos”, dijo Moise en los terrenos de lo que solía ser el palacio nacional, uno de los muchos edificios destruidos por un terremoto en enero de 2010 que mató a miles de haitianos.

Sin embargo, la unidad que pidió nunca llegó, y su gobierno fue objeto de protestas masivas desde el principio. Incluso su elección inicial en 2015 fue anulada, lo que obligó a rehacer los comicios, que también ganó. Los críticos lo acusaban de volverse cada vez más autoritario.

Moise había estado gobernando por decreto desde hacía más de un año después de disolver la mayoría del Parlamento en enero de 2020, en medio de un retraso en las elecciones legislativas.

En febrero, Moise le dijo al Consejo de Seguridad de la ONU que oligarcas poderosos habían hecho siete intentos para derrocarlo. También anunció ese mes que unas 20 personas habían sido arrestadas en un complot de asesinato, pero un tribunal de apelaciones rechazó luego sus querellas y puso en libertad a los acusados de conspiración, que incluían a un juez y un inspector general de la policía.

Ayer las autoridades cerraron el aeropuerto internacional y declararon el estado de sitio.

Según la Constitución de Haití, la Asamblea Nacional deberá elegir un nuevo mandatario, pero eso no es posible porque no hay efectivamente una legislatura en la actualidad: ya expiraron los mandatos de los integrantes de la cámara baja, así como dos tercios de los senadores.

Eso deja al primer ministro en funciones, Joseph, a cargo del gobierno junto con sus compañeros ministros, según el abogado haitiano Salim Succar, que alguna vez fue jefe de gabinete del ex primer ministro Laurent Lamothe.

Pero el primer ministro, Joseph, solo tenía el cargo de forma interina. Moise fue asesinado un día después de que nominara a Ariel Henry, un neurocirujano, como nuevo primer ministro de Haití. Sin embargo, éste no había sido confirmado.

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