WASHINGTON (AP).— El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, convocó a líderes mundiales para impulsar nuevos y sólidos compromisos con la democracia, en un momento en que su país afronta algunas de las amenazas más graves en años a sus tradiciones e instituciones democráticas.
Biden abre hoy la jornada inaugural de la Cumbre por la Democracia, decidido a demostrar que el sistema democrático mundial aún puede funcionar; pero lo cierto es que la nación que durante mucho tiempo fue considerada un ejemplo brillante de ese sistema es vista ahora en riesgo de descarriarse.
Así, los funcionarios electos locales están renunciando a un ritmo alarmante en medio de enfrentamientos con voces enojadas en las reuniones de la Junta Escolar, las oficinas electorales y los ayuntamientos; los estados están aprobando leyes para limitar el acceso a la boleta electoral, lo que dificulta el voto de los estadounidenses, y el ataque del 6 de enero en el Capitolio ha dejado a muchos en el Partido Republicano aferrados a las falsas afirmaciones de Donald Trump de una elección robada, erosionando la confianza en la precisión de la votación.
Estados Unidos debe hacerlo mejor, insisten los críticos nacionales y extranjeros.
“¿Puede nuestra democracia superar las mentiras, la ira, el odio y los miedos que nos han separado?”, preguntó Biden durante una sesión conjunta del Congreso al comienzo de su presidencia, meses después de la insurrección del Capitolio. “Los adversarios de Estados Unidos, los autócratas del mundo, están apostando a que no podemos”.
Es un momento inquietante para la democracia líder en el mundo a medida que el autoritarismo crece en todo el planeta, lo que genera dudas sobre la capacidad de Estados Unidos para predicar con el ejemplo y aumenta la presión sobre la administración Biden, no solo para promover la democracia en el extranjero, sino para apuntalarla en casa.
Alarmas
En el ámbito mundial, la cumbre comienza hoy a medida que grupos externos generan alarmas sobre un deslizamiento global de la democracia, impulsado por poblaciones que se frustran cada vez más por la obstinada desigualdad de ingresos y la crisis del Covid-19 con sus restricciones y millones de vidas perdidas.
El autoritarismo va en aumento en algunos países ostensiblemente democráticos, junto con actitudes cambiantes sobre cuáles son las mejores formas de gobierno en medio de influencias antidemocráticas atribuidas a China y Rusia —que por cierto son los grandes ausentes del encuentro de hoy—.
Un informe del centro de investigaciones Pew publicado esta semana decía que, si bien “a la gente le gusta la democracia, su compromiso con ella a menudo no es muy fuerte”.
Incluso los países ricos, entre ellos Estados Unidos, cuenta con algunas personas que están a favor de instaurar un gobierno militar, según el informe.
Por su lado, el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral señaló en su informe anual que el número de países que experimentan un retroceso democrático “nunca ha sido tan alto” como en la última década, con Estados Unidos agregado a la lista junto con India y Brasil.
Humildad
Mientras los aliados se reúnen para la cumbre virtual de dos días, Washington se acerca a la reunión “desde una actitud de humildad”, entendiendo que ninguna democracia es perfecta, ni siquiera Estados Unidos, según un alto funcionario al que se concedió el anonimato para discutir el pensamiento en la Casa Blanca.
En el foro virtual que arranca hoy, destinado a que unos 110 países participantes anuncien nuevos compromisos para fortalecer la democracia, Biden planea hablar sobre la importancia del derecho al voto en casa, como lo hizo en la celebración del aniversario del Monumento a Martin Luther King Jr. de la capital estadounidense, dijo el funcionario.
En ese momento, Biden calificó el voto como “ese derecho fundamental” y denunció los esfuerzos para reducirlo a “la cosa menos estadounidense” imaginable.
El Presidente también ha dicho que la aprobación de su ambiciosa agenda nacional —el proyecto de ley de infraestructura bipartidista de $1 billón que firmó como ley, así como la “Ley de Reconstrucción Mejor” de aproximadamente $2 billones de iniciativas sociales y de cambio climático que se están moviendo por el Senado— demostrará cómo la democracia puede mejorar la vida de las personas.
Fase difícil
“Estados Unidos tiene una democracia próspera, pero le ha dolido en los últimos años”, indicó Michael Abramowitz, presidente de Freedom House, cuyo informe anual marcó el decimoquinto año consecutivo de una caída democrática global.
“En este momento, atravesamos una fase en Estados Unidos en la que es muy difícil hacer las cosas y demostrar realmente que la democracia puede funcionar”, agregó.
Hoy se realiza una prueba anticipada cuando la Cámara de Representantes apruebe la Ley de Protección de Nuestra Democracia, la tercera de un trío de proyectos de ley junto con la Ley de Libertad de Voto y la Ley de Derechos Electorales John Lewis que los demócratas en el Congreso presentaron.
Un cuarto proyecto de ley que ya se redacta impondría cambios a la Ley de Conteo Electoral, el proceso que alguna vez fue el rutinario contar y certificar las boletas electorales presidenciales y que se probó seriamente el 6 de enero cuando Trump instó a sus seguidores a desafiar la votación. Pero la legislación que atraviesa el Congreso parece destinada al fracaso, pues se enfrenta a la oposición de los republicanos que rechazan los proyectos de ley por considerarlos una extralimitación partidista.
“Innecesarios”
Algunos republicanos dicen que los proyectos de ley son innecesarios o deben reducirse drásticamente.
Otros están perpetuando las falsas afirmaciones de Trump de fraude electoral a pesar de docenas de casos judiciales en Estados Unidos que no encontraron evidencia de irregularidades en la votación.
Algunos republicanos restan ahora importancia al ataque en el Capitolio, incluso cuando cientos de alborotadores afrontan cargos en los tribunales de todo el país.
La Casa Blanca se está preparando para un año de acción sobre lo que considera la reconstrucción de la democracia.
El bloqueo republicano contra los proyectos de ley de los demócratas en el Congreso ha revivido las negociaciones privadas del Senado sobre el cambio de las reglas obstruccionistas de la cámara para superar un umbral casi imposible de 60 votos en la cámara dividida en partes iguales 50-50.
Algunos están presionando para que se tomen medidas antes de las elecciones del Congreso de 2022 en medio de temores de nuevas restricciones al derecho al voto y de actores externos que siembran información errónea.
“Si el presidente Biden realmente cree, como debería, que estamos en una batalla existencial para proteger la democracia, ¿cuándo pondrá el capital político detrás de estos proyectos de ley que tal crisis justifica?” dijo Ian Bassin, director ejecutivo de Protect Democracy, una organización no partidista y antiautoritarista.
La legislación que vota hoy en la Cámara intenta recuperar parte de lo que sus partidarios consideran una extralimitación ejecutiva que se ha estado construyendo en los Estados Unidos durante años y se intensificó durante el mandato de Trump.
Incluye disposiciones para fortalecer el cumplimiento de las citaciones judiciales del Congreso, proteger a los denunciantes y proporcionar supervisión por parte del Congreso de las declaraciones de emergencia presidenciales, entre otras disposiciones, muchas de las cuales anteriormente estaban respaldadas por republicanos.
El representante Adam Schiff, presidente demócrata del Comité de Inteligencia, dijo que el panel de la Cámara que investiga el ataque del 6 de enero al Capitolio también ha estado “haciendo una lluvia de ideas” sobre reformas al conteo electoral que se interrumpió el día que la turba irrumpió en “el edificio.
“El ataque del 6 de enero y la imagen que dio Estados Unidos sobre la disfuncionalidad de nuestro sistema en la actualidad, creo, es un verdadero golpe en el cuerpo para la causa de la democracia en todo el mundo”, dijo Schiff en una entrevista con The Associated”.
Schiff dijo de sus propias conversaciones recientes con Biden, “el presidente está tan concentrado ‘como un láser’ en el desafío a la democracia en todo el mundo, pero también en casa”.
