El papa Francisco atiende una llamada en un celular

En la Audiencia General de ayer, el Papa Francisco deseó una “santa y feliz Navidad” en la que todos tengan la conciencia de que “Dios viene por mí”, de modo que invitó a buscar a Jesús con humildad, ya que el fundamento de nuestra alegría es que Jesús “se hizo carne y vino a habitar en medio de nosotros, en aquel Niño que vemos en el pesebre”.

“Quisiera que, si habrá felicitaciones y reuniones de familia —esto es hermoso siempre—, pero que exista también la conciencia de que Dios viene por mí. Cada uno diga esto: Dios viene por mí. La conciencia de que, para buscar a Dios, encontrar a Dios, aceptar a Dios, es necesaria la humildad”, dijo el Papa, según refiere con Aciprensa en su página web.

Al pronunciar su catequesis ante numerosos fieles reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa explicó que el motivo de la verdadera alegría es “saber que hemos sido amados sin ningún mérito, siempre somos precedidos por Dios en el amor, un amor tan concreto que se ha hecho carne y vino a habitar en medio de nosotros, en aquel Niño que vemos en el pesebre.

“Este amor tiene un nombre y un rostro: Jesús. Jesús es el nombre y el rostro del amor que está en el fundamento de nuestra alegría”, afirmó.

Francisco invitó a “mirar con humildad”, a pedir al Señor “la gracia de romper el espejo de la vanidad, de la soberbia, de mirar solo a nosotros mismos” y en cambio “mirar a Jesús, mirar el horizonte, mirar a Dios que viene hacia nosotros y que toca el corazón con esa inquietud que nos conduce a la esperanza”.

A pocos días de la Navidad, el Pontífice recordó “el evento del cual no puede prescindir la historia: el nacimiento de Jesús” y animó a pensar que José y María fueron de Nazaret a Belén y que “al Creador del universo no le fue concedido un lugar para nacer”.

Luego, el Papa destacó algunos personajes que se pueden contemplar en el pesebre, como el ángel que “es un mensajero de Dios”; la estrella que “recuerda que Dios creó la luz y que ese Niño será ‘la luz del mundo’”; los pastores que “representan a los pobres de Israel, personas humildes que interiormente viven con la conciencia de la propia falta, y precisamente por esto confían más que los otros en Dios… y este encuentro les cambia profundamente”.

Además, el Papa se refirió a los Magos y explicó que “los Evangelios no dicen que fueran reyes, ni el número, ni sus nombres. Con certeza se sabe solo que desde un país lejano de Oriente (se puede pensar en Persia, Babilonia o Arabia del sur) se pusieron en viaje para buscar al Rey de los Judíos, que en su corazón identifican con Dios, porque dicen que le quieren adorar”.

“Los Magos representan a los pueblos paganos, en particular a todos aquellos que a lo largo de los siglos buscan a Dios y se ponen en camino para encontrarlo. Representan también a los ricos y a los poderosos, pero solo a los que no son esclavos de la posesión, que no están ‘poseí́dos’ por las cosas que creen poseer”, afirmó.

Llamada telefónica

Como ocurrió en agosto, el Papa recibió ayer una llamada telefónica que le hizo interrumpir brevemente los saludos al final de la audiencia. Cuando saludaba a sacerdotes y obispos en el Aula Pablo VI, un asistente se acercó con un celular. El Papa lo tomó y conversó 30 segundos. No se sabe con quién ni qué dialogó.

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