ROMA (AP).— Cristianos de todo el mundo celebraron ayer su segunda Navidad bajo la sombra del Covid-19, en momentos en que numerosos servicios religiosos fueron cancelados debido al virus y aumentaban los casos.
Mientras países en Asia imponían restricciones para tratar de frenar la propagación de la contagiosa variante ómicron, en Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo los gobiernos pedían a la población practicar sentido común, usar cubrebocas y limitar sus reuniones navideñas.
El director de la unidad de cuidados intensivos de un hospital en Marsella, Francia, informó que la mayoría de las personas con Covid-19 allí en Navidad no habían sido vacunadas, y que su personal está agotado o no puede trabajar porque tiene el virus.
“Estamos hartos de esto”, expresó el doctor Julien Carvelli, director de la UCI del Hospital La Timone de Marsella. “Tememos que pronto nos quedaremos sin espacio”, añadió.
Miles de personas en toda Inglaterra recibieron su vacuna de refuerzo mientras la cifra de casos nuevos diarios ascendía a otro récord, 122,186.
La farmacia “Good Health”, en el norte de Londres, era una de varias que decidieron abrir en Navidad, en medio de una campaña del gobierno por dar la dosis de refuerzo a todos los adultos antes de fin de año.
En Estados Unidos, muchas iglesias cancelaron servicios religiosos o los pasaron a internet e incluso las que sí ofrecieron servicios presenciales reportaron una reducida asistencia.
En la iglesia Dormition of the Virgin Mary Church en Southampton, estado de Nueva York, la cantidad de feligreses “es una tercera parte menos que el año pasado debido a la realidad del ómicron, pero no disminuye el fervor de los presentes”, aseguró el sacerdote Alex Karloutsos.
En un centro de acopio de solicitantes de asilo en Chipre, Patricia Etoh, una mujer católica de Camerún, dijo no tener planes navideños porque no se sentía alegre debido a que tuvo que dejar atrás a su hijo de 6 años.
Pero añadió: “Estamos agradecidos y estamos vivos, y mientras hay vida hay esperanza”.
En Filipinas, el país asiático con mayor población católica, cientos de miles de personas tuvieron que pasar la Navidad sin vivienda, electricidad, comida ni agua debido a un potente tifón que dejó 375 muertes la semana pasada.
El gobernador Arthur Yap de la provincia Bohol, donde murieron más de 100 personas y unas 150,000 casas fueron destruidas o dañadas debido al tifón, pidió a las organizaciones internacionales enviar albergues temporales y sistemas de filtración de agua como complemento a la asistencia prestada por el gobierno filipino.
Los neozelandeses, por su parte, celebraron la Navidad con el clima cálido del verano y pocas restricciones, en uno de los pocos países del mundo que apenas se han visto afectados por la variante ómicron.
Australia Brote
Australia llegó a Navidad en medio de su peor brote desde el inicio de la pandemia.
Medidas preventivas
Los estados del país recuperaron las normas sobre cubrebocas y otras medidas preventivas.
Asia y Oceanía
En Asia y Oceanía, la Navidad se celebró entre diversos niveles de restricciones contra el virus.
Iglesias
Por ejemplo, Corea del Sur mantuvo las normas más estrictas de distanciamiento social. Las iglesias podían recibir a un 70% de los feligreses que cabían sentados y los asistentes debían haber completado su vacunación. El país sufre un auge de las infecciones y muertes desde que relajó de forma drástica sus medidas preventivas a principios de noviembre.
