WASHINGTON (EFE).— La Cámara Baja de Estados Unidos se encamina a su tercer día sin presidente —y sin actividad legislativa— después de que el líder republicano Kevin McCarthy fallara de nuevo ayer en su intento por hacerse con el puesto.

Hicieron falta otras tres nuevas votaciones para que los conservadores decidieran, casi calcando lo que sucedió anteayer, aplazar la sesión para elegir al presidente de la cámara hasta el mediodía de hoy (17 GMT).

En ninguna de estas votaciones McCarthy llegó a superar los 201 apoyos, quedando siempre por detrás del representante demócrata Hakeem Jeffries, a pesar de que el partido de este último es minoría en el hemiciclo.

Para ser elegido presidente de la Cámara de Representantes, el candidato normalmente debe recibir una mayoría absoluta de 218 votos, aunque este número puede ser menor si se ausentan congresistas o si se abstienen.

 

Durante las tres rondas de ayer, McCarthy recibió 201 apoyos, Jeffries los 212 de su partido, y el republicano Byron Donalds, de Florida, recibió 20 apoyos. Hubo, además, una abstención en la bancada conservadora.

Los 20 apoyos de Donalds vinieron de una facción ultraconservadora del Partido Republicano, que se autodenomina “Freedom Caucus”, se opone a que McCarthy sea presidente de la Cámara, y que desde el martes ha votado en su contra y a favor de candidatos alternativos.

Y eso a pesar de que el expresidente Donald Trump (2017-2021) pidió ayer mismo a todos los republicanos que voten a McCarthy.

“Republicanos, no conviertan un gran triunfo en una derrota gigante y vergonzosa”, expresó Trump en su red social, Truth Social, antes del comienzo de las votaciones de ayer.

Una de las republicanas rebeldes, Lauren Boemert, sugirió desde su escaño que Trump debería, por contra, llamar a McCarthy y pedirle que se retire.

También se manifestó al respecto el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien antes del inicio de las votaciones de ayer calificó de “vergonzoso” el bloqueo de la Cámara Baja por las divisiones entre republicanos y advirtió a los conservadores de que “el resto del mundo los está mirando”.

Poco antes de la decisión de postergar el proceso hasta el jueves, el grupo de financiación vinculado a McCarthy Congressional Leadership Fund (CLF) llegó a un acuerdo para no invertir dinero en campañas donde los republicanos tengan asegurado el escaño, una demanda clave de los republicanos rebeldes.

Algunos legisladores rebeldes acusan a McCarthy de financiar a candidatos más moderados en las elecciones de medio mandato de noviembre, en las que los conservadores lograron arrebatarle el control de la Cámara Baja a los demócratas pero se quedaron lejos de los buenos resultados que muchos medios auguraban.

También critican a McCarthy por no haber negociado con ellos una reforma del reglamento de los debates ni los nombres para liderar los comités del Congreso en la nueva legislatura.

El reglamento no contempla otra alternativa a que se sigan repitiendo votaciones hasta que alguien logre la mayoría necesaria. Toda actividad legislativa, así como la confirmación de los nuevos integrantes de la cámara, está en suspenso hasta que se elija a su presidente.

 

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