Miles de manifestantes desafiaron ayer el estado de emergencia declarado por el gobierno tailandés después de que durante las protestas del miércoles el convoy de la reina Suthida quedara prácticamente paralizado entre gritos de los asistentes, un desafío inédito en el país.
Efectivos del Ejército fueron desplegados ayer a las afueras del Parlamento de Tailandia y la Casa de gobierno.
La policía tailandesa confirmó la detención de al menos 20 manifestantes, entre ellos cuatro de los líderes de las protestas.
