Aspectos de la ceremonia en la que el papa Francisco ordenó a nueve sacerdotes, este domingo 25 de abril de 2021, en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.- (Foto: EFE/EPA/FABIO FRUSTACI)

CIUDAD DEL VATICANO. — Este domingo el papa Francisco ordenó a nueve sacerdotes en la Basílica de San Pedro , a quienes alentó a ser humildes y compasivos, y mantener la cercanía con los feligreses. Durante la ceremonia, el santo padre pidió a los nuevos sacerdotes que se aparten “de la vanidad, del orgullo, del dinero” porque “el diablo entra ‘por los bolsillos’“.

Los sacerdotes son seis de Italia, uno de Rumania, uno de Colombia y otro de Brasil. Los prelados se quitaron el cubrebocas que usaban como parte de los protocolos por el Covid-19 cuando se arrodillaron ante el obispo de Roma mientras él colocaba sus manos sobre sus cabezas como parte del ritual de ordenación.

“Por favor, apártense de la vanidad, del orgullo del dinero: el diablo entra ‘por los bolsillos’, piensen en eso“, dijo el pontífice a los nuevos diáconos, a los que instó a ser “pobres que aman a los pobres” y a no pensar en el sacerdocio como una “carrera eclesiástica”, dijo el Papa.

“Esto no es una carrera, es un servicio“, advirtió.

El santo pueblo fiel de Dios

En su homilía, el papa Francisco alentó a los nueve presbíteros a permanecer cerca de Dios, pero “la cercanía más importante es con el santo pueblo fiel de Dios” de cuyas bases vienen ustedes. Les pidió que se mantengan alejados de la vanidad, el orgullo y el dinero, no sea que se conviertan en “sacerdotes empresarios”.

Así, añadió, “te conviertes en funcionario” y “cuando el sacerdote pasa a ser el empresario,sea de la parroquia, sea del colegio, pierde esa cercanía al pueblo” para acabar de convertirse en “empresario, sacerdote empresario, no servidor” cuando los sacerdotes “son pastores”.

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Al final de la ceremonia, que se ofició desde el altar principal de la Basílica de San Pedro, situado bajo el Baldaquino y que no se utilizaba desde el inicio de la pandemia, el pontífice besó las palmas de las manos de los nueve diáconos.

Y después se acercó hasta los numerosos familiares y amigos de los nuevos sacerdotes que ocupaban los primeros bancos de la basílica.

Cambio de vida

Entre los nueve sacerdote ordenados figura Samuel Piermarini, un joven italiano que ha saltado en los últimos días a los medios de comunicación por su particular historia: fue llamado para ser jugador profesional de fútbol, pero decidió no fichar por el club que le ofrecía esa posibilidad y el año siguiente entró en el seminario.

También figuran entre los nuevos ordenados el exdirector de cine italiano Riccardo Cendano, que a sus 40 años también ha cambiado vida; el colombiano Diego Armando Barrera Parra, de 27 años, y el brasileño Mateus Enrique Ataide de Cruz, de 29.