• Las codornices inician la postura entre las 6 y 7 semanas, favoreciendo rápida recuperación económica
  • Carne y huevos de codorniz destacan por su alto valor nutricional

TIZIMÍN.— La crianza de codornices comienza a consolidarse como una actividad pecuaria con amplio potencial en el municipio, donde cada vez más personas incursionan en esta producción, ya sea para el autoconsumo, la venta de huevos o la comercialización de las aves.

La presencia en tianguis y exposiciones de emprendedores realizadas en la localidad es cada vez más frecuente. Precisamente en esos espacios ofrecen tanto huevos como aves, mientras que en redes sociales también aumenta la oferta.

Incluso, en algunas tiendas de abarrotes ya es común encontrar charolas con huevos de codorniz sobre el mostrador, al igual que ocurre con el huevo de gallina de traspatio.

El médico veterinario zootecnista Raúl Sansor Nah, docente e investigador del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) No. 14, señala que la coturnicultura representa una alternativa con gran futuro para Yucatán debido a sus ventajas productivas, económicas y nutricionales.

Explica que en los últimos años el interés por el huevo y la carne de codorniz ha crecido de manera constante, impulsado por consumidores de distintas regiones del país e incluso del extranjero, quienes valoran estos productos por su sabor, calidad y propiedades alimenticias.

En más mercados

Además, indica que las redes sociales han resultado benéficas, pues desde ellas los productores comparten experiencias, técnicas de manejo, recetas y beneficios del consumo, lo que ha permitido ampliar su presencia en nuevos mercados.

Como parte de ese impulso, el especialista destaca que este año el CBTA No. 14 incorporó la crianza de codornices a la formación práctica de los estudiantes mediante el módulo de Especies Alternativas, proyecto gestionado por el director del plantel, Sergio Peniche Bautista.

La iniciativa, desarrollada por Raúl Sansor Nah en su calidad de jefe de producción, junto con el ingeniero José Armando Medina Gramajo, tiene la finalidad de que los alumnos adquieran conocimientos técnicos y habilidades para emprender proyectos pecuarios sostenibles.

“Estamos demostrando que sí hay futuro en esta actividad. Los estudiantes aprenden produciendo y conocen una opción real para generar ingresos”, expresa Raúl Sansor Nah.

Uno de los principales atractivos de esta producción es la baja inversión requerida para comenzar. Según detalla, un paquete integrado por diez hembras y un macho tiene un costo aproximado de mil pesos, además de la construcción de dos jaulas rústicas de un metro cuadrado, suficientes para iniciar una pequeña unidad de producción.

Precisa que una codorniz inicia la postura entre las seis y siete semanas de edad y puede producir de 250 a 300 huevos al año, lo que permite recuperar la inversión en poco tiempo.

Desde el punto de vista nutricional, el huevo de codorniz destaca por su alto contenido de proteínas, vitaminas A, B2, B12 y D, además de minerales como hierro, fósforo y selenio.

Añade que, en comparación con el huevo de gallina, ofrece una mayor concentración de proteína, hierro y vitamina B12 por unidad de peso. Aunque su tamaño es menor, aproximadamente cinco huevos de codorniz equivalen al peso de un huevo de gallina.

“La carne también representa un atractivo para el mercado, pues es magra, tierna, rica en proteínas y con bajo contenido de grasa, características que la convierten en una opción saludable para los consumidores”.

En conclusión, señala que la experiencia que actualmente desarrolla el plantel confirma que la coturnicultura puede convertirse en una actividad complementaria para pequeños productores y familias del oriente del Estado.

Colaboradora de Megamedia en municipios del oriente de Yucatán desde junio de 2009. Cubre noticias generales en las comunidades de esta región: política, gobierno, campo, ganadería, sucesos policíacos, religión, artes y cultura.