MÉRIDA, Yucatán.- Ayer jueves, fue presentada la versión 23.5 del Diccionario de la lengua española. La presentación de las novedades de este año 2021 estuvo a cargo de la académica Paz Battaner, directora de la edición vigesimocuarta del Diccionario y de la 23 de la versión digital, quien estuvo acompañada de Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española (RAE) y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale).

“Es una presentación de novedades”, dijo Santiago Muñoz, y agregó que buena parte del contenido de la renovación y adaptación son modificaciones del texto, de acepciones, de vocablos y naturalmente añadidos de algunos términos nuevos.
También le podría interesar: “Entran al Patrimonio Cultural”
Muñoz Machado explicó, que las palabras pasan por un proceso para ser aceptadas, dijo que las propuestas, “se dejan dormir en la puerta hasta que se estabilizan”, porque “a veces las palabras se ponen de moda y desaparecen tan pronto como aparecen en el mercado de la lengua”.
Se trata de la actualización 23.5 del Diccionario, en la que se incluyen 3,836 modificaciones, entre nuevos términos, enmiendas y acepciones.
Lengua y tecnología

En la actualizción 23.5 del diccionario aparecen términos como bitcóin, bot, ciberacoso, ciberdelincuencia, criptomoneda, geolocalizar o webinario, debido a la digitalización y tecnificación de nuestras sociedades.
Por otra parte, otros términos que ya se encontraban en el DLE se reinventan en la era digital e incluyen nuevas acepciones, como en el caso de audio, para referirse a mensaje sono que se envía digitalmente; compartir, en referencia a poner a disposición de un usuario un archivo, un enlace u otro contenido digital, por ejemplo.
Para todos los gustos
La gastronomía también suma un importante grupo de palabras. Se añaden al DLE platos como sanjacobo; cachopo, típico de la gastronomía asturiana; paparajote, dulce murciano preparado a partir de hoja del limonero, o el rebujito andaluz.
Otras entradas ya existentes que se actualizan como al término tinto, que incorpora de verano, para referirse a la bebida española compuesta de vino tinto y gaseosa; o la adición de balsámico a la entrada vinagre.

Vestigios de la pandemia
A la actualización de 2021 se añaden modificaciones vinculadas con la situación sanitaria causada por la pandemia del coronavirus, como cubrebocas, hisopado o nasobuco, así como nuevas acepciones para términos como cribado o las formas complejas burbuja social y nueva normalidad.
También le podría interesar: “Arte con Impulso Universitario”
Un mundo que habla en español
El DLE elaborado en colaboración conla Asale, incorpora términos procedentes del habla propia de todas las regiones hispanohablantes.
Por lo que se encuentran aciciones de una acepción de audífono como sinónimo de auricular, que es un uso propio de América.
Aparecen también términos como urgenciólogo, para referirse al especialista en la atención hospitalaria en urgencias.
Otros americanismos incluidos en la versión 23.5 del DLE son buseca, chuteador, salvada o la forma compleja valer madre o valemadrismo para algo de poca importancia.

Otras novedades
En la versión en línea también se agregan términos como enoturismo o gentrificación; otros relavitos a la sexualidad y el género, como poliamor, transgénero, cisgénero o pansexualidad.
La acutalizción del DLE agrega palabras coloquiales como búho, para referirse al autobús nocturno; chuche, acortamiento de chucería; y adiciones de acepciones como empanado, quedada o rayar.
