México va de mal en peor por culpa de la ineficiencia de las instituciones públicas y la corrupción.— El excesivo gasto del gobierno es una bomba de tiempo.— Reporte

México empieza este año como terminó el anterior: sumido en un preocupante estado de confusión y pesimismo. En nuevo reporte en que analiza las finanzas públicas nacionales, el Centro para la Competitividad de Yucatán (CCY) dibuja el retrato de un país de cabeza, en el que los problemas se ignoran y acumulan en vez de solucionarse, en el que es evidente el desinterés de la clase política en temas que para los ciudadanos son de crucial importancia: corrupción, impunidad, violencia, desigualdad, estancamiento económico…

El CCY rastrea las causas de los problemas en el Índice de Competitividad Global (CGI), un informe del Foro Económico Mundial que clasifica a 137 países según su capacidad para competir en el mercado global.

El estudio, que se centra en 12 grandes variables, muestra la extrema debilidad del país en áreas tan importantes como el ambiente institucional, la credibilidad de los políticos, la relación del gobierno con el sector privado y, sobre todo, el gasto público.

México sale mal parado en casi todo: se ubica en el lugar 125 mundial en Instituciones, en el 80 en Educación superior, 105 en Eficiencia del Mercado laboral, 71 en Preparación tecnológica, 56 en Innovación… El único apartado en que está bien es en Tamaño del mercado laboral (11), un indicador que está dado por el número de habitantes.

México es un automóvil potente que trata de avanzar con el freno de mano puesto. El mayor estorbo es la ineficiencia de las instituciones públicas, variable en la que ocupa el sitio 125 y que influye en otros indicadores como Ética y corrupción (128), Abuso de Influencia (124), Desempeño del sector público (108) y en Seguridad (130).

Elemento corrosivo

“No podemos pretender convertirnos en una economía de primer mundo cuando no tenemos el andamiaje. Este índice está elaborado con encuestas a ejecutivos, es una mirada sin sesgos, una foto sin retoque”, comenta Gustavo Cisneros Buenfil, presidente de la Coparmex.

Como no podía ser de otro modo, la corrupción aparece como el mayor obstáculo para hacer negocios, muy por encima del crimen y el robo. “Los otros pretextos que se esgrimen para explicar el poco interés del capital extranjero para venir a México, como falta de infraestructura o insuficiente mano de obra calificada, en realidad no tienen tanto peso”, dice.

De 2001 a 2015, continúa el documento del CCY, la corrupción hizo metástasis y se extendió por todo el país. En 29 estados de 8 a 9 de cada 10 habitantes consideraba que la corrupción era cosa de todos los días en su entidad. En las tres con el rango más “bajo” —Yucatán, Querétaro y Guanajuato— tampoco estaban las cosas como para presumir: el 65% de la población percibía el mismo problema.

Y en el plano latinoamericano México aparece como el país más corrupto, más que Venezuela, muchísimo más que Argentina y Brasil. En una encuesta levantada por Transparencia Internacional de mayo a diciembre de 2016, el 51% de los mexicanos admitió que pagó sobornos para recibir algún servicio público.

Para los mexicanos, los más corruptos son los policías, los legisladores y las autoridades locales, según el mismo estudio. Además, el 61% opina que el gobierno no hace nada para atacar la corrupción.

“Estos datos sólo confirman lo que vemos a diario. Los problemas en torno al establecimiento del Sistema Nacional Anticorrupción son una muestra de que no existe voluntad para combatir el problema, al contrario, hay un claro intento por asfixiar esa iniciativa ciudadana”, apunta el líder empresarial.

Raquitismo económico

Cisneros Buenfil, quien en febrero dejará la presidencia del sindicato patronal, hace notar que en los últimos 30 años el crecimiento económico de México no sólo ha sido muy bajo —nunca más allá del 2%— sino que además el país se ha ido rezagando conforme los períodos de análisis se hacen más cortos: en el estudio de 1980 a 2016 aparece en el lugar 31; de 1990 a 2016 baja al 35, y de 2000 a 2016 ya está en el antepenúltimo sitio de los 45 países analizados. Peor, imposible.

“Este es un asunto muy grave… sin crecimiento económico no hay manera de abatir los problemas de desigualdad, de ingreso, de marginación. El gobierno no ha sido capaz de hacer progresar al país, que es una de sus principales responsabilidades”, señala. “Cuando Peña Nieto dice que lo poco que hemos crecido es un logro ante las circunstancias globales, vemos cómo todos los demás a pesar de las mismas circunstancias han crecido mucho, pero mucho más”.

“Y parte del período de 2011 a 2016 quien estuvo a cargo de las finanzas es el ahora precandidato Meade”, observa Eduardo Espinosa Corona, director de la Coparmex.

“Si alguien me solicita empleo y me dice que tiene 20 años de experiencia en puestos directivos, pero veo en el historial de la empresa a su cargo pérdidas durante ese tiempo, de loco lo contrato… esos son los temas que hay que analizar”, interviene Cisneros Buenfil.

El análisis del centro de estudios económicos del sector privado yucateco despoja al gobierno de otra de sus principales excusas: la drástica disminución de los ingresos petroleros, que ha sido compensada por el gran incremento de la recaudación producto de la reforma fiscal. “Dinero sí ha tenido el país, pero se ha gastado mal”.

Impuestos y recaudación

La recaudación fiscal, que en 2012 fue de $328,000 millones, alcanzó los $700,000 millones en 2016… “Pero cuidado, en el largo plazo no es sostenible que los impuestos subsanen la caída de los ingresos petroleros porque una carga excesiva afecta la competitividad de las empresas y el crecimiento económico”, advierte Cisneros.

“Lo peor es que ese sacrificio no viene acompañado de un esfuerzo de las autoridades para controlar el gasto”, prosigue. “Ese es otro de los grandes problemas del país: tenemos un gobierno manirroto, que no respeta los presupuestos y gasta más de lo que tiene”.

La Secretaría de Hacienda se queda con el 52% de las ganancias comerciales, cuando el promedio mundial es del 40%, indica el estudio del CCY. Y en el ránking de facilidad para hacer negocios, nuestro país aparece en el lugar 49 entre 190 economías, pero en el tema fiscal en el 115. “¿Cómo pueden ser competitivas las empresas mexicanas en este entorno adverso?”.

Déficit

El reporte también exhibe la marcada diferencia entre los presupuestos aprobados y el dinero ejercido desde 2009 a 2016. El año pasado el sobreejercicio fue del 12.9%, lo que ha llevado a un grave, peligroso problema de déficit.

De 1990 a 2008 México tenía por lo menos la capacidad de tener un superávit primario (la diferencia entre los ingresos y los gastos antes de pagos financieros, pensiones y otras obligaciones) e incluso con la crisis de 1994 la situación no se salió de control. Con Fox volvió la disciplina y Calderón recibió un país con finanzas sanas, pero tuvo que lidiar con una de las crisis globales más graves de la historia y surgió la necesidad de gastar para evitar los efectos del problema. La verdadera “fiesta” comenzó en 2011 —con Meade al frente de Hacienda— y en este año el déficit alcanzará los 700,000 millones de pesos. “¿Dónde está esa experiencia en las finanzas de que presume el precandidato?”.

¿En qué se gasta?

Derivado de lo anterior, en los primeros cuatro años del gobierno peñista la deuda pública aumentó 12.4%, al pasar del 37.7% del porcentaje del PIB al 49.5% en 2017. “Es cierto, hay países que tienen hasta el 120 o el 200% de deuda, como Estados Unidos o China, la diferencia es que tienen una economía pujante, en crecimiento, no como la de México, que va en franco deterioro”.

“Y aún no tocamos fondo: en medio de la espinosa renegociación del TLC, existe el riesgo de que las calificadoras internacionales degraden al país”, advierte el líder empresarial.

“Y es una vergüenza que no exista la voluntad de corregir lo que se está haciendo mal”.

Pese a que los problemas son patentes, Hacienda se niega a aceptar la propuesta de Coparmex de integrar que un Consejo Fiscal ciudadano que supervise y evalúe la política fiscal.

Ese organismo abonaría a la transparencia, credibilidad y un mejor manejo de las finanzas públicas sin sesgos electorales ni partidistas y contribuyendo a prever escenarios de crisis, dice. “Existen estos consejos en más de 40 países, donde las autoridades se sientan junto con expertos ciudadanos que les hacen comentarios como ‘estás gastando de más’ o ‘no se están cumpliendo las metas’”, etcétera.

Optimismo dañino

“Lo que ocurre actualmente es que el plan de ingresos y el presupuesto de egresos se elaboran con criterios demasiado optimistas, por llamarlos de algún modo”, comenta. “El resultado es que al final los ingresos quedan cortos y los egresos se exceden. Entonces, consistentemente, se ha ido incrementado la deuda pública”.

“En los ejercicios estatales ocurre al revés: el gobierno subestima los ingresos para que los excedentes sean de libre disposición”.

Cisneros y Espinosa explican que el Consejo Fiscal se integraría con expertos del sector privado y que sería un órgano consultivo, con un peso específico porque podría señalar lo que no está bien.

“Sería un mecanismo de contrapeso, porque actualmente no hay nadie que le diga al gobierno que está haciendo mal las cosas”, dice Cisneros, quien recuerda que hace unos meses, cuando Coparmex presentó la propuesta, Meade, sin dignarse leerla, sin conocer su contenido, la rechazó por considerarla inviable, innecesaria.— Mario S. Durán Yabur

 

“Sin crecimiento económico no hay manera de abatir los problemas de desigualdad, de ingreso, de marginación. El gobierno no ha sido capaz de hacer avanzar al país”