La casa de la calle 14 entre 19 y 21 de la col. Amalia Solórzano donde fue hallado un cadáver

Solo y en un predio abandonado murió un hombre, cuyo cuerpo fue hallado ayer por la tarde por uno de los vecinos que acostumbraba darle de comer.

—“Dino“, así lo conocíamos. Pobre, desde pequeño lo conozco. Su papá trabajaba conmigo pero murió atropellado en la carretera —dijo don Elíseo, el hombre que halló el cadáver.

Como podía se cubría del frío con los brazos, mientras policías investigadores lo interrogaban sobre cómo había encontrado el cuerpo, las condiciones y la hora.

El muerto, identificado como Bernardino Poot Canché, según don Elíseo, apenas tenía 42 años, pero se dedicaba a embriagarse y había tiempos en los que desaparecía de la colonia Amalia Solórzano.

Hace tres días regresó al predio de la calle 14 entre 19 y 21, donde acostumbraba beber con otros teporochos, y se acostó a dormir en una hamaca. Ya no se levantó.

“Cuando llegó me dijo: ‘Gracias viejo’, porque le llevaba comida. Pero no se levantaba, decía que se sentía mal”, abundó el hombre.

Fue él quien dio aviso a los vecinos, éstos a la policía que a su vez notificó al Semefo, que se encargaría del levantamiento del cadáver. Vecinos se acercaron a ver el trabajo de los forenses, ya que todos conocían a “Dino” y lo veían caminar por la colonia.

Los agentes informaron a los vecinos que el cuerpo se trasladaría a la morgue para la autopsia de ley y en caso de que nadie lo reclamara se depositaría en la fosa común.— Gabriel Chan Uicab

 

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