La empatía con una mujer que sufre violencia tal vez no cambie el mundo, pero sí la vida de una familia y con eso se tendrá una mejor sociedad. Ése es el mensaje que reciben los servidores públicos que participan en talleres de sensibilización en los que se les infunde que la atención adecuada contribuye a salvar una vida y a prevenir que niños queden en orfandad.

Mediante el taller “Mujer, fuerza y música”, que coordina la Secretaría General de Gobierno, se imparten pláticas y dinámicas al personal de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (Ceeav), del Centro de Justicia para las Mujeres (CJM) y de la Fiscalía General de Estado (FGE), con el objetivo de resaltar el papel fundamental que juegan para terminar el círculo de la violencia contra la mujer.

Especialistas en el tema del Instituto para la Igualdad entre Mujeres y Hombres en Yucatán (Ipiemh) subrayan que las afectadas no son un folio o un número más en la estadística, sino que son casos que de no atenderse adecuadamente rompen la armonía social, pues muchas veces de los golpes se pasa al asesinato, dejando en ocasiones a niñas y niños en la orfandad, o una familia con la huella de violencia, dice un boletín.

Se recalcó que miradas de hartazgo, indiferencia y frases como “qué bueno que no la mató”, “le gusta que le peguen”, “retira la demanda porque no aprende”, son acciones en las que no deben caer los funcionarios al momento de atender a una víctima de agresión.

Quienes recurren a las instituciones deben tener confianza en que las y los servidores públicos procuran justicia, son sensibles y accesibles con las personas que sufren agresión física y verbal. Brindar la información correcta ayuda a una mujer a encontrar una alternativa de solución para recuperar su autoestima y salir adelante.

 

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