Pasajeros del Carnival Triumph en el malecón. Aquel fue el tercer crucero de esta semana en Progreso

PROGRESO.— Luego de que miles de visitantes invadieran este puerto durante las fiestas del Carnaval, ayer de nuevo hubo mucho movimiento turístico con el arribo del crucero Carnival Triumph, que llegó procedente de Cozumel y los pasajeros animaron la jornada playera.

El Carnival Triumph es el tercer crucero de esta semana, el lunes pasado llegó el Carnival Fantasy y el martes arribó el Carnival Valor, cuyos pasajeros presenciaron el recorrido de los carros alegóricos en la avenida del malecón internacional.

Hoy viernes, procedente de Galveston, llega el Vision of the Seas.

A bordo del Carnival Triumph llegaron 3,314 pasajeros que comenzaron a desembarcar a las 9:30 de la mañana debido a que el buque atracó a las 8:45 horas.

Los autobuses con turistas llegaron al estacionamiento del local del sindicato de taxistas; los viajeros recorrieron el tianguis artesanal y realizaron sus primeras compras.

En un puesto del tianguis, una pasajera compró un caracol grande por el que pagó 50 dólares y no regateó. Otros visitantes compraron hamacas, sombreros y diversas artesanías, luego abordaron de nuevo los autobuses que los trasladaron a otros destinos turísticos.

En la playa, los pasajeros comenzaron a llegar poco después de las 11 de la mañana. Dos horas después, en la zona turística había unos 500 turistas extranjeros.

Muchos de ellos se metieron al mar para nadar, otros pasearon en “bananas”, algunos rentaron motos acuáticas y contrataron servicio de masaje. El consumo en palapas y camastros fue de cervezas y botanas.

Durante la jornada turística dos teporochos de un grupo que se encontraba en la playa del malecón comenzaron a pedir dólares a los pasajeros.

Un mesero avisó a policías estatales que recorrían el malecón; éstos abordaron a uno de los bebedores y se lo llevaron detenido para retirarlo del lugar, lo dejarían libre en la tarde cuando el crucero zarpara.

El otro teporocho huyó cuando vio llegar a los policías, pero al poco rato regresó a la playa y de nuevo acosó a los turistas. Los meseros le dijeron que si seguía molestando avisarían a la policía, así que el teporocho dejó de pedir dinero.— GABINO TZEC VALLE

 

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