Los diputados Magaly Cruz Nucamendi y Mauricio Sahuí Rivero en una sesión plenaria

Mauricio Sahuí buscó contender por la alcaldía

Antes de buscar la candidatura del PRI a la gubernatura de Yucatán, en tres ocasiones Mauricio Sahuí Rivero intentó, sin éxito, ser su abanderado para la alcaldía de Mérida.

En la primera y segunda vez creía tener los méritos suficientes, pues como presidente estatal del PRI de 2008 a 2010 había consolidado, junto con Rolando Zapata Bello, una “infraestructura de tierra” para atraer nuevos votantes a su partido, con resultados muy provechosos.

En 2009, el PRI logró recuperar los dos distritos electorales federales de Mérida y un año después la presidencia municipal, con Angélica Araujo Lara.

Zapata Bello ganó en el Distrito IV y la propia Angélica Araujo en el III, por lo que Sahuí consideró que el camino a la alcaldía estaba listo para él. En 2009, todavía como presidente del PRI, inició una campaña de promoción personal mediante el reparto de miles de folletos con el título “Campaña de Corazón”, donde él aparecía como el personaje central.

El folleto, que repartieron decenas de brigadistas casa por casa, aclaraba el secreto del PRI para ganar elecciones. “Es simple: usamos métodos científicos para diseñar campañas integrales, siempre escuchando la voz de la gente”, decía.

La campaña fue infructuosa porque la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco apoyó la candidatura de Angélica Araujo para la alcaldía, de modo que Sahuí dejó la presidencia del PRI y a cambio recibió la candidatura a diputado local por el Distrito VII de Mérida, que ganó.

En esa elección y en su frustrada campaña para la alcaldía, Sahuí Rivero habría recibido apoyo de los brigadistas del programa “Voto Focalizado” del PRI, que seguía operando desde su formación en 2006, pero ahora escondido en la nómina de la Dirección de Organización y Participación Ciudadana de la Secretaría de Fomento Agropecuario y Pesquero (Sfayp).

Con recursos públicos, decenas de brigadistas adscritos a esa dependencia hacían proselitismo electoral a favor del PRI. Una hermana de Sahuí, Melissa, se desempeñaba como jefa de Vinculación Administrativa de la Sfayp y operadora electoral en Dirección de Organización, según testimonios publicados por el Diario en los años 2010 y 2011.

Gestiones

Como diputado local y a iniciativa también de Ivonne Ortega, Mauricio Sahuí fue nombrado presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado. En ese puesto apoyó todas las iniciativas de la gobernadora, incluso las más polémicas como los PPS del Gran Museo de la Cultura Maya y del Hospital de Ticul, así como el endeudamiento público.

También enfrentó los malos antecedentes de su suplente en la diputación, Efraín Rivero Euán, quien lo sustituyó seis meses en el Congreso en 2012, cuando Mauricio Sahuí renunció para competir por la diputación federal del Distrito III, de Mérida.

Rivero Euán, no se sabe si es familiar del candidato a gobernador, fungió como subdirector de Infraestructura Social del Ayuntamiento de Mérida en la gestión de la arquitecta Araujo Lara, hasta enero de 2012. A su paso por la Comuna fue acusado de un supuesto tráfico de vales de gasolina junto con otro funcionario, Mariel Flota Alcocer, exdirigente estudiantil de la FEY, cercano a la Vieja FEU.

En 2013, Rivero Euán fue nombrado subdirector del Instituto Yucateco del Emprendedor y en febrero de 2015, delegado de Liconsa. En ese año, según versiones de prensa, empleados de la dependencia lo denunciaron ante la Secretaría de la Función Pública por “mal uso de recursos federales y acoso laboral contra varios empleados que se niegan a ser cómplices de sus tranzas”.

Rivero Euán renunció al cargo en enero pasado.

Antes de dejar el Congreso para buscar la diputación federal, Sahuí Rivero intentó por segunda ocasión ser el candidato del PRI a la alcaldía, contra Nerio Torres, quien también figuró en la lista de aspirantes en 2010, cuando el PRI se pronunció por Angélica Araujo Lara.

En esta ocasión, Mauricio Sahuí también contó con la ayuda de los promotores electorales de la Dirección de Organización y Participación Social, que repartían folletos suyos por toda la ciudad, con la anuencia de Ivonne Ortega.

Nerio, desde su puesto de director del Isstey, realizó una campaña de promoción personal que lo ubicó en el primer lugar en las encuestas levantadas por el PRI nacional, lo que le sirvió para alcanzar la candidatura a la alcaldía.

Sahuí se quedó otra vez fuera, pero obtuvo la candidatura a la diputación federal del Distrito III, donde derrotó a Salvador Vitelli Macías, aunque con dificultades.

El otro distrito federal, el IV, lo ganó el PAN, lo mismo que la alcaldía con Renán Barrera Concha.

Tres años después, en 2015, se repitió la misma historia: Sahuí intentó obtener otra vez la candidatura a la alcaldía, pero la decisión del presidente nacional del PRI, César Camacho, favoreció de nuevo a Nerio Torres.

Éste, empero, volvió a perder, esta vez frente a un relativamente joven político panista: Mauricio Vila Dosal, quien con ese triunfo impulsó su carrera a la candidatura al gobierno del Estado para 2018. (Continuará).— HERNÁN CASARES CÁMARA

 

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