Desde hace 10 años

Desde temprano Dulce se dedica a su casa y a vocear

Todos los días, Dulce María Rodríguez Pech se levanta a las 4 de la madrugada; tiene una hora para arreglarse, desayunar y ver algunos pendientes de la casa.

Luego tiene otra hora para llegar desde su hogar en San Antonio Kaua III, en el sur de Mérida, hasta su trabajo en el fraccionamiento Francisco de Montejo, en el otro extremo de la ciudad.

Ella es voceadora y aunque anteayer desconocía el porqué de las felicitaciones que recibía, sí sabía que las del miércoles pasado fueron por su cumpleaños número 55.

Más tarde se enteró que las del jueves eran por el Día Internacional de la Mujer.

Dulce tampoco sabe que esta efeméride, antes llamada Día de la Mujer Trabajadora, debido a la decisión de la ONU de institucionalizarlo en 1975, conmemora la lucha de la mujer por su participación en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

Aunque sí sabe a su modo que esto debe ser así.

Ella lo aprendió tras una difícil relación de 26 años que la llevó por múltiples razones a separarse de su esposo, lo hizo cuando sus tres hijos ya eran mayores y podían valerse por sí mismos.

La mujer considera que ser hombre o ser mujer es “igual de importante, pues ambos deben apoyarse en la construcción de un hogar, desde la limpieza de la casa, el cuidado de los hijos, la educación y demás. “Lo malo es cuando se nos carga a la mujer todo esto y además tenemos que trabajar, pues en esta época con un solo sueldo simplemente no da”.

Dulce asegura que el trabajo la fortalece, le hace sentirse bien y útil.

“Eso me ayudó a salir adelante cuando me separé y aunque a mi madre no le gustó, pues me decía que era mi cruz y tenía que cargarla, no creo que eso fuera así ni que nadie tenga que soportar malos tratos de nadie, menos aun si se trata de tu pareja”, comentó la entrevistada.

A las seis de la mañana la voceadora yucateca ya está instalada en su cruce y, con sus periódicos en la mano, inicia la labor que ha venido realizando desde los últimos 10 años, trabajo que no ha dejado a pesar de haber perdido un ojo a causa de una infección.

“Eso dicen, que es el Día internacional de la Mujer, pasan y me felicitan y yo les doy las gracias, aunque yo lo único que le pido a Dios es salud y vida para seguir adelante. Me gusta trabajar y estoy contenta de hacerlo”, dijo la mujer en su día, para seguir pregonando sus periódicos entre los automóviles.— Luis Iván Alpuche Escalante

 

La mujer Trabajo

Desde hace unos 10 años Dulce María Rodríguez Pech trabaja como voceadora.

Hamacas

“No te puedo decir qué me hubiese gustado estudiar, ni yo lo sé, mi papá nunca quiso que lo hiciera, pues decía que las mujeres no iban a la escuela a estudiar, sino nada más a estar besuqueándose, así que nada de escuela y en cambio aprendía a urdir hamacas y a tejer sillones de petatillo, con lo cual ganaba mi dinero y con lo que crecí a mis hijos”, dijo.

Comida

Su labor de venta la termina a las 3 p. m., pero antes de dirigirse a su casa compra lo que cocinará por la noche para dejarle al otro día a su papá, quien a sus 75 años de edad tiene el mal de Párkinson y vive cerca de su casa con uno de sus hermanos, aunque ella lo atiende.

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