“Final de miedo” en el II Torneo Estatal de Rubik
Paciencia, concentración e intuición se necesita para armar el cubo de Rubik, coinciden José Carlos Rosado Puerto, del Centro de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios (Cetis) 122; Juan Carlos Basto Ucán, del Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial (Cbtis 193); Andrés Eduardo Julián Conde Tejeda (Cbtis 95); Diego Armando Kuk Puc (Cbtis 80), y Miguel Ángel Pech Poot (Cbtis 120).
Este singular juego es un rompecabezas mecánico tridimensional inventado por el escultor y profesor de arquitectura húngaro Erno Rubik en 1974.
Originalmente llamado “cubo mágico”, hasta enero de 2009 se habían vendido 350 millones de cubos en todo el mundo, convirtiéndolo no solo en el rompecabezas más vendido, sino en el juguete más vendido en el plano global.
En un mundo donde todo es chat, Facebook, Twiter, apps, Youtube o WhatsApp, los cuales acaparan la atención de los adolescentes, a estos cinco competidores parece no importarles mucho.
Su mente está concentrada en acercarse, igualar y superar al campeón mundial Feliks Zemdegs, un adolescente como ellos, de 15 años de edad, que ya había marcado tres récords mundiales al resolver el cubo Rubik en el menor tiempo posible, y en 2011 volvió a romper su propia marca al necesitar tan sólo 6.24 segundos para armar el conocido rompecabezas.
Los jóvenes yucatecos van tras esa marca y saben que hay que expandir la mente con el estudio para avanzar en su meta.
Todos comentan que tienen una técnica diferente, inician más o menos igual, pero entra luego la intuición, la lógica y la destreza de las manos para seguir las órdenes del pensamiento.
La final del pasado II Torneo Estatal de Rubik estuvo “de miedo”, pues tan sólo separaron al segundo lugar, Juan Carlos Rosado Puerto, del primero, Miguel Ángel Pech Poot, una quinta parte de segundo, ya que el tiempo del segundo sitio fue de 22.23 segundos y el del primero de 22.02.
Este torneo de Rubik se estableció para propiciar la integración de dinámicas que motiven el desarrollo de capacidades y habilidades en los alumnos.
Los jóvenes tuvieron la oportunidad de conocerse y convivir, ya que vienen de diferentes planteles, lo mismo que de intercambiar técnicas, pero no los secretos y fórmulas de cada uno, pues “cada maestrito con su librito”.— Luis Iván Alpuche Escalante
