Foto: Megamedia

La venta de flores de mariposa se ve cada vez menos

Hace unas décadas los patios de las casas, jardines o parques públicos tenían arbustos o árboles de flores endémicas que por su penetrante y agradable aroma se les consideraban perfumes naturales de Yucatán.

Era común que el enamorado que pretendía a una muchacha llegara de visita con su flor o su ramito de la especie mariposa, jazmines, rosas, claveles, limonaria, y “payasito”, entre otras, o en un acto espontáneo de romanticismo comprara al ambulante una de esas flores para mostrar su interés y amor por la mujer.

Hoy los perfumes naturales de esas flores se evaporan porque ya no se cultivan ni aprecian como antes, el romanticismo de los varones se acabó y los vendedores callejeros de flores de mariposas, jazmines y demás ya no existen. Hoy la moda y el dominio del mercado meridano de las flores está en manos de comerciantes y productores foráneos, pero las flores que traen “no están olorosas y son caras”, según considera la familia Ravel.

Durante más de 20 años esta familia cultivó flores de distintas especies en un terreno adjunto a su casa, en la calle 42 sur entre 103 y 103-A de la colonia Santa Rosa de esta ciudad.

Ahora es difícil, por no decir imposible, comprar flores de mariposa o jazmines, los azahares blancos y olorosos de las limonarias se desperdician en las matas y hallar pequeños árboles de esas flores en los patios de las casas es como buscar una aguja en un pajar. Si quedan rastros de los perfumes naturales yucatecos, simplemente ya no se usan como antaño.

Eventos sociales

En estos tiempos las flores tienen otro objetivo: sus principales compradores son agencias que se dedican a la organización de eventos sociales, banqueteros que adornan espacios de convivencia, planeadores de bodas, bautizos y XV años, y diseñadores que crean ambientes de fantasía y ensueño para sus clientes.

Esta alta demanda de flores lógicamente ocasionó un crecimiento del mercado y comercio tanto formal como informal en Mérida.

En la actualidad los productores foráneos y los comerciantes chiapanecos, en su mayoría, son los reyes de este nicho de mercado.

Durante las décadas de los 70, 80 y parte de los 90, el auge de la venta de flores no sólo se daba en los mercados de la ciudad, principalmente en las colonias Alemán, Chuburná y Centro Histórico, sino también en los cementerios de Mérida.

Las costumbres ya cambiaron. Antes las mejores ventas eran en los días de San Valentín y de Muertos; hoy son en noviembre y diciembre, porque los principales consumidores son los nocheros que festejan a los santos patronos y la Virgen de Guadalupe.

“La temporada más alta para los negocios de flores es por los novenarios religiosos”, señaló Mario Salas, dueño de la Florería “Chelina”, en la calle 66 entre 65 y 67, que lleva 22 años en esta actividad.

El comerciante informó que el 80% de las flores que vende proviene del centro del país. Le surten rosas, casablancas, claveles, lirios, azucenas, hortensias y tulipanes, entre otras especies. Sus clientes más fuertes son los organizadores y agencias de eventos sociales.

Pero como en todo negocio, siempre hay piratería e informalidad. Y este problema se ha acentuado en Mérida porque hay numerosos puntos de ventas.

Es más notorio en el Portal de la Pescadería y la Casa del Pueblo, donde comerciantes foráneos rentan locales o venden en los corredores o la vía pública.

La impunidad prevalece porque en la administración municipal anterior los comerciantes formales presentaron una queja en la Dirección de Desarrollo Económico y no les hicieron caso. Sólo les informaron que tomaran fotografías a los informales, pero no lo hicieron porque consideraron que ese trabajo corresponde a esa dependencia o a los inspectores fiscales.

Cifras

De acuerdo con datos de la Dirección de Desarrollo Urbano, los expendios formales de flores en Mérida crecen paulatinamente.

En los últimos años ha autorizado 10 nuevas licencias de uso de suelo para la venta de flores en diversas zonas de la ciudad.

En el Centro Histórico han abierto florerías en las calles 79, 54, 52 y 66, y las demás en fraccionamientos y colonias, como la calle 18 de Vista Alegre Norte, la calle 5 de Montecristo, las calles 31 y 19 de México Oriente y la calle 20 de Itzimná.

Obviamente, las flores generan una enorme economía porque la venta es diaria en grandes volúmenes y los arreglos no bajan de $300 los pequeños y más de $2,000 los grandes; los ramos de flores van de $60 a $80 y una rosa “príncipe negro” vale $30.— J. Ch.C.

 

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