Foto: Megamedia

Intenso el trabajo en las pistas de la terminal aérea

Cada día de trabajo es distinto y esa es de las cosas que más le gustan a Jorge Moreno Cabrera, jefe de operaciones del Aeropuerto Internacional de Mérida, quien es de los que recorren las pistas para verificar todo esté en orden y no haya nada que pueda causar un incidente a la hora del aterrizaje o despegue de las aeronaves.

No es su única función, sino una de tantas que desempeña en su cargo porque, según explica, en el aeropuerto todas las acciones están ligadas unas a otras.

Jorge Moreno comparte que comenzó a trabajar en el aeropuerto de la ciudad hace 13 años, primero en el área de seguridad verificando el ingreso de pasajeros, luego en el área de equipaje documentado, para después asumir la jefatura de seguridad y cambiar al puesto de jefe de operaciones, en el que hasta hoy se desempeña.

En su jefatura, bajo la cual tiene como responsabilidad la labor de siete personas de manera directa y ocho en forma indirecta, se llevan al cabo las operaciones en las áreas de pista, plataforma y rodaje.

Según detalla, cada día se deben realizar cuatro revisiones a las pistas a todo lo largo y ancho, esto es casi 16 kilómetros, además de revisiones aleatorias que puede realizar él o cualquiera de los colaboradores, ya sea de manera total o de algún área en particular.

No hay horario para hacerlo. Las revisiones, que se efectúan a bordo de un vehículo, pueden ser a cualquier hora, siempre buscando no afectar el tiempo de ocupación en pista, que es el lapso que ya tienen programado los controladores para los despegues y aterrizajes.

En estos recorridos lo que hacen es verificar que la superficie esté completamente limpia, sin nada que pueda perjudicar el ascenso o descenso de las aeronaves.

También señala que no es común encontrar en las pistas algo que pueda interferir el paso de los aviones, pero hacen la revisión por seguridad y porque los aviones se meten en el espacio de las aves y es probable que alguna pueda caer muerta al chocar con una unidad.

Sólo dos veces al año se preparan para encontrar en la pista una cantidad enorme de objetos invadiendo el espacio, el 25 de diciembre y el 1 de enero, cuando han llegado a recoger entre 80 y 120 globos de Cantoya que se precipitan a las pistas.

A su decir, desde las cuatro de la mañana un equipo de varias personas, incluido él, tiene que recoger los globos, pues a las 6:20 horas se realiza la primera operación de las aeronaves.

Los recorridos de supervisión también se hacen de noche, y de igual manera verifican que todas las lámparas que son parte del circuito de las pistas funcionen correctamente. Si se detecta algo anormal, de inmediato se reporta para que el personal de mantenimiento lo arregle.

Maniobras

La jefatura de operaciones también recorre la plataforma donde se detienen los aviones para ver que el personal que se hace cargo de direccionar las naves lo haga de manera adecuada; para verificar que los conos y otros señalamientos que utilizan estén en orden, lo mismo que los carros en que se recogen y depositan las maletas.

Otra función es la administración de “slot” o tiempo que solicita una compañía aérea para realizar un aterrizaje o despegue.

Esto resulta importante para el manejo del espacio, pues en el aeropuerto de Mérida sólo hay cuatro aeropasillos que permiten a los pasajeros ingresar a la terminal después de un aterrizaje, pero si no llegan en el tiempo establecido y no avisan del retraso, es probable que pierdan su turno y en ese caso se tiene que pegar la escalera al avión para que los pasajeros bajen en la pista y luego ingresen a las instalaciones aeroportuarias.

Entre los momentos más significativos que recuerda está cuando el huracán “Wilma” azotó Quintana Roo y todas las operaciones aéreas se trasladaron a Mérida. Tres días pernoctaron en el aeropuerto para garantizar las operaciones aéreas, que además del flujo normal tuvo que canalizar 350 vuelos extras en ese lapso.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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