La cacería causa baja de hasta 350 ejemplares al día
El tráfico de vida silvestre y la cacería deportiva y comercial son graves, crecientes problemas en Yucatán, advierte José Medina, responsable de Aviario Proyecto Santa María.
Para sustentar sus afirmaciones cita algunas estadísticas: únicamente por la cacería furtiva o con fines “deportivos” se pierden en la entidad de 300 a 350 ejemplares mayores cada día, entre especies como venado, temazate, pavo de monte, cojolita, hocofaisán y, eventualmente, algún felino.
A ese problema, subraya, hay que añadir una cantidad similar de aves canoras que son capturadas a diario de manera ilegal, con propósito meramente comercial.
La bióloga Karina Bautista, egresada de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y también integrante del equipo de Aviario Proyecto Santa María, coincide con esos señalamientos y recalca la gravedad del problema, en detrimento de la vida silvestre en Yucatán.
Hace unos días publicamos que el tráfico de vida silvestre, una de las actividades ilícitas que mayores ganancias deja en el mundo, extiende sus ramificaciones a Yucatán y utiliza páginas de internet para promover la venta de ejemplares extraídos de su hábitat.
El delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), José Lafontaine Hamui, informó que la especie más sujeta al tráfico ilegal es la de los psitácidos (loros, guacamayas, etcétera), seguida de los reptiles, y aseguró que han dado golpes importantes a ese negocio mediante operativos nacionales y locales. Según explicó, gracias a las medidas se ha logrado “bajar” el número de páginas digitales utilizadas por los delincuentes.
Entrevistados sobre el tema, José Medina, quien ha denunciado en varias ocasiones el tráfico de especies y ha puesto en evidencia los sitios de internet que difunden ese negocio ilícito, y la bióloga Karina Bautista recalcan que a los 300 ó 350 ejemplares que se pierden al día por medio de la cacería hay que sumar una cantidad idéntica de aves canoras —algunas con categoría de riesgo en la Norma Oficial Mexicana (NOM) 059-Semarnat-2010— que son capturadas en el mismo lapso para su venta.
El responsable de Aviario Proyecto Santa María indica que por eso son importantes los operativos para el decomiso de armas de fuego, porque los cazadores incurren en violaciones a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, y también para el decomiso de equipos de “trampeo” ilegal.
De acuerdo con el informante, las aves canoras son motivo de gran cantidad de operaciones en internet, pero también son vendidas en mercados periféricos, como los de San Roque —en el sur de Mérida— y de Kanasín.
En el Lucas de Gálvez, añade, se siguen ofreciendo esos ejemplares aunque sin mostrarlos al público.
También dice que si bien la caza con fines deportivos (llamada “turismo cinegético”) está regulada y representa ingresos para algunas comunidades, eso no significa que no se esté atentando contra la vida silvestre.
“El porcentaje de caza regulada es mínimo, pero también promedia”, apunta. “Más que nada lo que afecta es la cultura de la cacería que está muy arraigada en los pueblos. Hay una gran comunidad de cazadores ilegales que se mueven por todo el Estado, incluso con apoyo de algunas autoridades”.
Menciona como ejemplo el venado, que, aunque oficialmente no está en categoría de riesgo, su población está disminuyendo de manera preocupante.
Y con la caza del venado, continúa, se acaba con otras especies porque en realidad los cazadores “matan ojos”, es decir, disparan sin ver qué tienen enfrente.
Más adelante señala que la excesiva burocracia es también un freno en el combate al tráfico ilegal, pues al interponer una denuncia hay que esperar mucho tiempo —pueden ser hasta 60 días— para que haya una reacción oficial y cuando esto ocurre los delincuentes ya burlaron la acción de la justicia.
“Esto desalienta”, enfatiza.— ÁNGEL NOH ESTRADA
La cacería Efectos
Un promedio de 300 a 350 ejemplares mayores pierde al día la fauna silvestre yucateca.
Los más amenazados
Entre las especies más amenazadas están el venado, el pavo ocelado o de monte, el temazate, el hocofaisán, la cojolita y, eventualmente, algún felino.
“Matan ojos”
José Medina, responsable de Aviario Proyecto Santa María, dice que muchos ejemplares son abatidos en la cacería furtiva sin ser el blanco directo porque los cazadores “matan ojos”, es decir, disparan sin ver a la presa.
Santuario de aves
Aviario Proyecto Santa María tiene un santuario de aves, pero su trabajo de protección no se limita a esas especies sino que también promueve el cuidado de otros ejemplares. Incluso ese santuario, en el interior del Estado, ha sido invadido por cazadores furtivos que están detrás de alguna presa.
“Aviturismo”, una opción
El proyecto está a favor del “aviturismo”, un turismo regulado, de observación, que permita apreciar a las aves canoras en su propio hábitat. Hoy día están expuestas al tráfico ilegal.
