Es verdad aquello que dicen: “va a salir un pajarito”

Aunque la mayor parte de las imágenes que se tomaron en la tercera época de la Fotografía Guerra eran fotos de estudio de niños, primeras comuniones, XV años, bodas, etcétera, éstas mostraban muy buena técnica, afirma la licenciada Cinthya Cruz Castro, coordinadora de la Fototeca Guerra.

“Los retratos que tomaba don José Castellanos evidenciaban un moderno y bien elaborado juego de luces y el uso de encuadres totalmente diferentes a los que se acostumbraban en la época”.

Pajarito

Además, mi padre tenía un secreto muy grande, recuerda su hija María Josefina: “para evitar que las fotos se borren o se vuelvan amarillas, las lavaba innumerables veces antes de meterlas en la secadora”.

¿Cómo le hacía para retratar, por ejemplo, la sonrisa de un niño pequeño?, preguntamos.

“Mi papá tenía el don propio de esos Guerra, el del trato suave”, responde José Antonio. “Se paraba y empezaba a buscar al niño, lo iba buscando y le decía: va a salir un pajarito, va a salir un pajarito. ¡Lo del pajarito era real! y hasta que el chiquito empezaba a reírse, lo retrataba”.

El estudio de la Fotografía, en la calle 62 número 509 del Centro, tenía distintos escenarios: uno para los niños, otro con una casa de arcos y otro más con fondo blanco o cortina roja.

También era muy grande, lo suficiente para tomar una foto de bodas con los novios, las damas, los papás y los suegros.

Si la gente lo solicitaba, don José acudía a los domicilios a tomar las fotos.

La Fotografía Guerra inició en 1877 y cerró en 1982. Además de tomar fotos, vendía películas y equipo fotográfico —fue el primer distribuidor de Kodak en el país—, y daba servicio de revelado, fotograbado e imprenta, y tenía una carpintería para la fabricación de los marcos. — H. C. C

 

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