Indicios de una red
La operación en Yucatán de bandas organizadas de delincuentes que se apropian de cientos de predios mediante la falsificación de documentos oficiales podría confirmarse con la reciente detención, en flagrancia, de dos personas cuando intentaban vender un terreno ajeno a un empresario.
Una de éstas, según algunos indicios, habría participado en una maniobra similar en 2010, en la que intervinieron varios notarios y un abogado vinculado con la compra de casas, que murió asesinado cuatro años después, sin que hasta la fecha se conozca el nombre de los responsables.
De acuerdo con los datos recabados por Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia, en fuentes oficiales, el “modus operandi” en este caso —que no se protocolizó ante un notario porque se descubrió antes— es similar al de otros que ya hemos publicado:
Una persona que se dice propietaria de un predio que no es suyo contacta a un corredor de bienes raíces y éste a un comprador de buena fe, quien para asegurar la operación entrega un adelanto en efectivo.
En esta ocasión, para mala suerte de los delincuentes, el comprador resultó ser conocido de la verdadera dueña del predio, lo que permitió alertar a las autoridades, que los detuvieron y consignaron ante un juez de control. Éste decretó la prisión preventiva de los dos, pero luego liberó a uno, aunque con medidas cautelares.
Fuentes judiciales aseguran que estas detenciones podrían ser la punta de la madeja que permita descubrir a por lo menos una de las bandas dedicadas a la apropiación ilegal de predios.
El 15 de febrero Gabriel Guzmán Millet, el empresario agraviado, interpuso una denuncia —asentada con el número M3/000212/2018— ante el fiscal investigador Gabriela Dolores Ancona Kantún de la Fiscalía General del Estado.
Según la querella, esta historia comenzó el primero de febrero cuando Laureano Manuel Río Carus, corredor de bienes raíces, conocido del denunciante y oriundo de Veracruz, pero avecindado en Mérida desde hace años, recibió por WhatsApp un mensaje de quien dijo llamarse Rodrigo Martínez.
Éste le informó que “tenía una clienta muy delicada de salud” que estaba vendiendo una hectárea de terreno en Cholul con un valor comercial de $1,100 el metro cuadrado, pero por la urgencia lo ofrecía al valor catastral; es decir, a $250.
Martínez le dijo al corredor que sabía de él “por mi socia de la notaría de Pino Navarrete (se refería al Lic. Raúl Pino Navarrete, titular de la notaría No. 76, quien dio fe de la compra legal de ese terreno en 2015), pero que era un ardid del supuesto Martínez —cuyo nombre verdadero, luego se supo, es Arthur Antunes Ortiz Carrillo— para generar confianza.
Río Carus aceptó reunirse con esa persona en un restaurante del norte de la ciudad, donde le entregó la documentación correspondiente al tablaje número 28879 de Cholul, con 10,869 m2 de extensión.
El corredor se comunicó con Guzmán Millet, un empresario vinculado con la compra y venta de bienes raíces, “a quien le he corrido varias propiedades”, dijo en su testimonio, y le ofreció el predio. Guzmán, al oír el precio, mostró interés y le pidió que le envíe la documentación del terreno a sus oficinas en la colonia Buenavista, lo que Río Carus hizo el 6 de febrero.
Dos días después Guzmán Millet se comunicó con el corredor para decirle que los documentos estaban en orden y para solicitarle una cita con la propietaria. Ésta quedó para el 14 de febrero a las 19 horas, con objeto de firmar una promesa de venta con la presunta dueña del terreno que, según el corredor, se llamaba María Elena Gastélum Treviño.
De acuerdo con el texto de su denuncia, Guzmán Millet le comentó a Río Carus que la Sra. Gastélum Treviño “es una vieja conocida mía” y tengo muchas ganas de saludarla.
Pero el día de la cita el empresario vio entrar en su oficina a una mujer que dijo llamarse así, dueña del predio de Cholul, pero que no se parecía a la que él conocía. Esta persona llegó acompañada de “Ricardo Martínez” y ambos se identificaron con credenciales de elector que parecían originales. (Continuará). — HERNÁN CASARES CÁMARA
