Con siete años de experiencia en el oficio de relojero
Sentado en una pequeña silla en los bajos del antiguo Portal de Granos, Gaspar Cetz Cobá parece indiferente al paso de la gente y al murmullo de alrededor, está plenamente concentrado en su tarea, la reparación de un reloj dorado que un cliente le dejó.
Su puesto es pequeño, apenas una mesa de aproximadamente un metro cuadrado, donde se observan algunos relojes que tiene a la venta, extensibles de repuesto y baterías.
Él cuenta que desde hace siete años se dedica a la relojería, un oficio que aprendió gracias a un amigo que desde hace muchos años se dedica a esta área.
Antes vendía artesanías en el mercado, hamacas, sombreros, guayaberas…, pero tuvo que dejar ese empleo porque ya no le iba bien, “el turismo bajó mucho”.
Entonces se decidió a buscar una nueva forma de obtener ingresos y la relojería se cruzó en su camino.
Cetz Cobá señala que una vez que aprendió el oficio, se independizó y comenzó a ofrecer sus servicios en el puesto que hasta hoy ocupa en el pasillo del antiguo Portal de Granos (más o menos a la mitad del mismo).
A lo largo del pasillo hay varios puestos que ofrecen el servicio de cambio de baterías para relojes, básculas, llaves del auto o controles de portones eléctricos, pero Gaspar es uno de los pocos que además ofrece la reparación de relojes.
Lo más común es que las personas lleguen con relojes cuya batería se agotó y necesitan un cambio, pero otras veces es la maquinaria o el brazalete lo que tiene un fallo.
En el caso de los brazaletes, suelen pedirle que repare la cerradura que está floja o bien que ajuste los extensibles que les quedan largos o cortos.
Si la maquinaria es lo que falla, Cetz Cobá apunta que el trabajo lleva un poco más de tiempo, pues tiene que hacer una limpieza al reloj para determinar dónde está el desperfecto.
También explica que la máquina del reloj, desarmada, se coloca en una especie de licuadora que tiene diversos aceites especiales.
Luego de ese proceso debe armar otra vez la máquina para determinar si el fallo es en una bobina o en un circuito.
Cuando se trata de relojes económicos, indica, una limpieza puede valer $60 ó $70, pero si son relojes caros la limpieza puede salir en unos $400, ya que la maquinaria es mucho más compleja.
Un cambio de máquina de un reloj económico está en unos $90, en el caso de los caros la reparación de una bobina o circuito puede llegar a los $800, por lo que los clientes prefieren no hacer la reparación.
El entrevistado manifiesta que hay quienes eligen hacer un cambio total de la maquinaria, que vale unos $200, pues, aunque ya no tengan la máquina original, conservan a la vista el modelo del reloj.— IRIS CEBALLLOS ALVARADO
