Turistas en el cenote Kikil

Ven en el caso del cenote una alerta para el gobierno

Para el presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Yucatán, Lorenzo Alvarado y Sosa, la agricultura es un negocio rentable para las grandes empresas y si llegan al Estado es porque el gobierno estatal ha abaratado los recursos naturales.

Se entrevistó al dirigente sobre la denuncia ante la Profepa por el relleno de un cenote, el presunto entierro de 3.4 toneladas de fertilizantes en una rejoyada y la destrucción de tres vestigios arqueológicos que realizó la empresa granelera Enerall en terrenos de Tizimín.

Alvarado y Sosa enfatizó que ese caso no debe quedar impune y la investigación debe llegar a fondo porque tirar químicos al acuífero puede tener serias consecuencias para la salud de las personas.

“El caso está en dos terrenos, uno legal por la destrucción de los vestigios y el cenote, y otro ambiental por la contaminación”, señaló el directivo. “Habría que ver quién asesoraba a esa empresa, cómo llegaron a esos terrenos y por qué tiraron químicos si todo hombre del campo sabe las consecuencias. Este caso es una alerta de lo que se debe hacer cuando vienen inversionistas grandes, que conozcan al Estado y se comprometan a respetar todo lo que haya en el campo”.

En su opinión, el gobierno estatal, en su afán de traer inversiones, abarata los recursos naturales de Yucatán como la disponibilidad de tierra y del agua, y otros tipos de incentivos. Pero no tiene la misma disposición para los productores y empresarios pequeños, no atiende el campo y eso ocasiona que los terrenos estén abandonados y ahora estén convertidos en montes.

“Son bienvenidas las empresas industriales y del campo, pero deben cuidar el recurso del agua y el medio ambiente”, subrayó. “No me gustaría que las próximas generaciones vivan en un Yucatán industrializado y productora de energía limpia, pero con temperaturas de calor de 55 grados, con un acuífero contaminado y sin vegetación”.

Alvarado y Sosa dijo que sin duda lo que ocurrió en el campo de Tizimín afecta la ecología, el medio ambiente y el patrimonio cultural. Dice que todo cambio de vegetación y estado natural del monte, de terrenos pedregosos con maquinaria pesada, debe sustentarse en estudios porque es obvio que alteran el medio ambiente.— Joaquín Chan Caamal

“Hay cosas que se hacen sin el suficiente respaldo técnico que aconseje uno u otra cosa”, dijo. “El establecimiento de granjas porcícolas, los parques eólicos y solares, los parques industriales. Estamos modificando lo que tenemos eso es innegable. Y cuando se modifica, necesitas compensar donde vas a impactar. La deforestación sabemos que cambia las condiciones climáticas porque la masa foliar es la que atrae la formación de nubes y éstas descargan las lluvias y cambian la temperatura. Si tiras químicos contaminantes a un cenote sabemos que nuestra hidrología se conecta con las venas de los cenotes y pozos y obviamente si contaminamos el agua estaríamos envenenando a la gente”.

El líder de los agrónomos también confirmó que en los campos del sur hay un uso excesivo de agroquímicos, incluso, en Yucatán se venden plaguicidas que están prohibidas en Estados Unidos. De ese tamaño es el daño al medio ambiente y el riesgo a la salud.

“No se ven los efectos ahora y los grandes productores sólo les importa el volumen de producción, no les importa lo que le estén tirando al suelo, lo que esperan es que les rinda el suelo”, señaló.

Otra falla que ve en los grandes proyectos agrícolas es que el gobierno no exige que incorporen a los productores pequeños y medianos, los deja a su suerte, cuando debería impulsar un esquema similar al de Grupo Kekén que incorpora a los pequeños y los hace partícipe de las ganancias.

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