Se intensifica el mantenimiento a los pozos y rejillas
Ya estamos en temporada de lluvias, período que abarca de mayo a octubre, y el escuadrón de drenajes del Ayuntamiento de Mérida no para de dar mantenimiento a las decenas de rejillas y pozos de absorción que se atascan de basura callejera y tierra que el agua pluvial arrastra en su paso.
El director de Servicios Públicos Municipales, Luis Jorge Montalvo Duarte, considera que dejar en condiciones eficientes el sistema de drenaje de la ciudad es un trabajo diario, anticipado y laborioso.
Ello, dice, porque el escuadrón recorre las miles de rejillas construidas en toda la ciudad y ahora realiza la segunda vuelta del trabajo de mantenimiento.
Además, precisa que en esta temporada de lluvias más de 120 empleados municipales trabajarán diariamente para atender las contingencias que provocaría las próximas lluvias.
El personal del departamento de Drenaje Poniente tiene tres turnos de trabajo y el de Drenaje de Oriente tiene cuatro, por lo que habrá personal las 24 horas para atender las contigencias y posibles inundaciones de algunas calles.
Cada mes limpian 4,000 metros lineales de rejillas de todas las vías de la ciudad y recogen más de 600 toneladas de residuos sólidos de los drenajes. Generalmente un 60% es de lodo, 20% hojas de árboles y el 20% restante es de latas de aluminio, aguas jabonosas, envases pet, volantes y bolsas de plástico.
Este tipo de basura está en zanjas con rejillas rotas o sin ellas, por lo que además de su desazolve se instalan redes para que no absorba esos desperdicios.
Junto con el escuadrón humano, los departamentos de drenaje se complementan con ocho pipas con capacidad de 20,000 litros cada una, tres máquinas-camión vactor con capacidad de 14,000 litros y cinco volquetes para desaguar diversos puntos donde se acumula el agua durante la lluvia.
Incluso, en esta administración municipal se adquirió una máquina perforadora de pozos de 10 pulgadas y en breve comprarán otra para dar más servicios a la ciudad.
Montalvo Duarte dice que tienen especial atención a calles que tradicionalmente se inundan por su tipo de suelo. Estas son las calles 60 con Circuito Colonias, 56 con 63, 54 con 55 y la 54 con 63 del Centro Histórico.
También la 29 entre 36 y 38 de Francisco I. Madero, 20-A con 20-C de Xcumpich, Prolongación Paseo Montejo con Circuito Colonias, la 132 con avenida Jacinto Canek; 21 con 52 de Miguel Hidalgo, y las colonias Leandro Valle, Reparto Granjas, Montebello y México.
Aunque las calles 8 y 7 Poniente con 19 de la Unidad Morelos en cada aguacero se vuelven enormes lagunas de agua pluvial porque la vía está a desnivel, solamente hay un pozo de absorción y la falta de pavimento a la orilla de la acera ocasiona que el agua arrastre piedras, basura, hojas, lodo y todo lo que esté en ese caudal.
“Estos son puntos aislados y representan al 10% de las calles que hay en la ciudad, ya que la mayoría cuenta con sistemas como pozos, rejillas o aljibes”, indica.
“Las rejillas y pozos tardan un promedio de tres horas en desaguar el agua acumulada de la lluvia”, señala, “por lo que es importante que los ciudadanos las mantengan limpias para su adecuado funcionamiento”.— Joaquín Chan Caamal
