Avanza en la entidad la cultura de la inclusión
Hace año y medio un grupo de personas se impuso como tarea transformar el sector educativo para derribar las barreras que impiden a las personas con discapacidad ejercer su legítimo derecho a recibir educación sin ninguna clase de prejuicio o diferencia.
De esa semilla nació el Laboratorio Ciudadano de Inclusión que ha logrado desde entonces avances significativos y que del lunes 28 al 2 de junio dará un nuevo paso en esa dirección.
A las 9 de la mañana del próximo lunes, el Laboratorio inaugurará en la Facultad de Educación de la Uady un Taller de Prototipado, en el que durante una semana 120 personas de diferentes perfiles y provenientes de distintas partes del país y del extranjero trabajarán en 10 proyectos previamente seleccionados.
Hace unos meses, recordó la maestra Gladys Julieta Guerrero Walker, directora de la Facultad de Educación, el Laboratorio lanzó una convocatoria, bajo el lema “La diversidad como emprendimiento”, invitando a la sociedad a enviar propuestas orientadas al ámbito de la educación inclusiva.
La doctora Lourdes Epstein Cal y Mayor, profesora de la Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey, explica que la finalidad del Laboratorio Ciudadano de Inclusión es proponer soluciones, actividades, críticas, “pero sobre todo generar una comunidad que esté dispuesta a trabajar colaborativamente, de forma horizontal y permanente en busca de soluciones para lograr que todas las escuelas sean inclusivas”.
La metodología de los Laboratorios Ciudadanos, recuerda, fue tomada de Medialab-Prado y llevada al Tec de Monterrey hace tres años. “Cuando recibí la invitación de la maestra Martha Castro para trabajar aquí se la propuse para allanar el terreno a fin de que las comunidades que trabajan con personas con discapacidad pudieran unirse, coordinarse”.
Acerca del Taller de Prototipado, explica que en respuesta a la convocatoria se recibieron 94 proyectos, de los cuales se seleccionaron 10. Luego se invitó a personas de todo el país a trabajar en esas propuestas a lo largo de una semana.
“El proyecto mejor evaluado fue el de una chica de Valladolid de 21 años. Esto demuestra que en ideas, creatividad, propuestas y soluciones necesitamos tener mejor capacidad para escuchar y eso es también el Laboratorio Ciudadano, un dispositivo de escucha, porque muchas personas tienen buenas ideas pero no se sienten capaces de aportar algo. Este Laboratorio les va a dar el espacio y el acompañamiento para que esas ideas prosperen, se desarrollen y produzcan otras ideas”.
Los proyectos recibidos son de diversa índole, pero en la convocatoria había lineamientos que debían cumplirse: tenían que estar encaminados a mejorar las condiciones de los servicios educativos, especialmente de nivel primaria, para que las escuelas puedan convertirse en escuelas inclusivas, para que desaparezca la separación entre escuelas “normales” y escuelas especiales, y se pueda transitar hacia una escuela que incluya a todos. “Ese fue el escenario general. Luego, que fueran sustentables y viables, que se pudieran llevar a la práctica rápidamente y con la participación de la sociedad”.
La doctora Castro y Castro, coordinadora del Laboratorio, comenta que en el taller los 10 proyectos “serán enriquecidos a partir de la diversidad de los colaboradores. Es un desaprender lo aprendido para construir juntos lo que debe de ser para que funcione en una realidad”.
Desde diferentes miradas —no ve las cosas igual un arquitecto que un maestro— los 10 proyectos se van a trabajar en equipos. Cuando estén listos los prototipos (serán presentados el sábado 2 de junio en la Universidad Modelo) vendrá el siguiente paso, trascendental para el proyecto: la búsqueda de financiamiento.
“Necesitamos ese dinero para pilotear las propuestas en 20 escuelas del Estado”, dice la maestra Castro, quien invita a todos los interesados a visitar el taller para conocer los proyectos, ver el trabajo de los equipos, preguntar. “Queremos que la ciudadanía se acerque”.
“Ningún cambio en favor de las personas con discapacidad será posible sin la inclusión educativa. Si no hay una educación, de todos, no habrá ni inclusión laboral ni de ninguna especie. Educar es participar, es un ejercicio de convivencia. No buscamos un cambio asistencial, buscamos desarrollo”, concluye.— M. S. D. Y.
