Tienen deseos de vivir
Antes morían, estaban sentenciados a muerte por la enfermedad del alcoholismo y la adicción a las drogas, hasta que un día encontraron el camino de la recuperación y les levantaron la sentencia por 24 horas, un regalo que se renueva cada día.
“Nos unimos porque nos necesitamos, permanecemos porque tenemos deseos de vivir”, afirma Manuel M., miembro del grupo Jóvenes Mérida AA que esta semana celebra su 30o. aniversario.
El festejo concluye con una sesión de información pública en el parque de Santiago, este viernes 20, a las 7 de la noche.
Será una buena oportunidad para informarse sobre cómo Alcohólicos Anónimos ayuda a los jóvenes que quieren liberarse de la esclavitud del alcohol y las drogas.
“Quienes asistan podrán darse cuenta de que no están solos, que hay un lugar donde los pueden comprender y les darán la ayuda para dejar de sufrir”, dice Manuel.
“En el grupo no juzgamos a nadie, sabemos por experiencia que es dura la enfermedad, pero también sabemos que hay una solución y la queremos compartir”.
Manuel proporciona la información de su aniversario en el vestíbulo de su local. Habla con entusiasmo de la labor de difusión que le encomendaron.
En una sala cercana, jóvenes en recuperación disfrutan la final del Mundial de Fútbol como cualquier chico de su edad. Gracias a AA ahora retoman una vida de tranquilidad y alegría.
Manuel N. ya tiene 15 años de practicar los principios del programa y comparte su experiencia con los compañeros de reciente ingreso.
“Yo llegué tembloroso al grupo, un día antes me quería morir. No quería nada con AA por el concepto erróneo que tenía de la agrupación, de que sólo era para gente muy fregada, muy dada en la torre, y yo no me sentía así, a pesar de que vomitaba todas las mañanas, de que mi alcoholismo estaba muy avanzado”, admite.
Gracias a un volante que le regalaron a su mamá en la puerta de la iglesia de Cristo Rey de Pacabtún, Manuel supo de la existencia del grupo de jóvenes Alcohólicos Anónimos y decidió intentar. “Si ya perdí todo, qué puedo perder con probar”, pensó.
Algo muy importante para que se decidiera fue saber que la ayuda era gratuita. “Ya no quería que mi familia pagara nada, no quería que me reclamaran y en realidad ya habían hecho mucho por mí”, reconoce.
El único requisito para unirse al grupo es tener un mínimo deseo de dejar de beber o drogarse. Incluso aquél que aún no se siente listo puede acercarse para saber de qué se trata y averiguar si podría ayudarle.
Además, el grupo ofrece total anonimato y está abierto a todo tipo de persona, hombre o mujer, de cualquier orientación sexual, con religión o sin ella, ricos o pobres. Las diferencias quedan fuera, todos son bienvenidos, a cualquier hora.
Manuel hace énfasis en que las mujeres son bienvenidas, valoradas y respetadas. “De hecho tenemos compañeras de varios años y también de reciente ingreso”, comenta.
“Sabemos que son muy incomprendidas y despreciadas. Las entendemos, son víctimas de la enfermedad y sabemos que pueden cambiar y mejorar su vida personal y familiar”, añade.
Manuel N. está convencido de que en su grupo recibe la ayuda que necesita para mantenerse sobrio. “La sobriedad es sentirme pleno, contento, en el camino a la felicidad, con motivación para superarme. He logrado muchas cosas y sé que vendrán más. Lo que hemos recibido lo queremos compartir ”, afirma.— Megamedia
AA Jóvenes
El grupo Jóvenes Mérida AA celebra su 30o. aniversario con una Semana de Unidad.
Sesiones
A partir del sábado realiza sesiones de recuperación para personas que ya pertenecen al programa y para alcohólicos y drogadictos interesados en recibir ayuda.
Dirección
El local del grupo se encuentra en la calle 57 número 470-B entre 52 y 54 del Centro, a cuadra y media del parque de La Mejorada. El teléfono es el 924-96-90. El grupo cuenta con servicio de estancia voluntaria.
Sesión abierta
El programa de aniversario concluirá el viernes 20 próximo con una reunión de información pública en la explanada del parque de Santiago, a las 7 de la noche.
Junta maratónica
Después de la sesión pública se realizará una junta maratónica, toda la noche, en el local de grupo para integrantes de la agrupación o personas con el mínimo deseo de dejar de consumir.
