No visten trajes militares ni se enarbolaron en la Bandera para defender a la patria.
Los niños héroes de hoy son diferentes a los seis cadetes que el 13 de septiembre de 1847, según cuenta la historia, ofrendaron sus vidas en la Batalla de Chapultepec durante la guerra entre México y Estados Unidos.
Los paladines de hoy son reales y viven entre nosotros. Se trata de decenas de niños y adolescentes que cada día luchan a brazo partido para llevar un poco de sustento a sus casas y ayudar a la supervivencia de sus familias ante el panorama de incertidumbre socioeconómica que como una caricatura se bosqueja en varios sectores de Mérida, de Yucatán.
Algunos de los modernos niños héroes hoy recorren las calles del Centro y de la ciudad para vender refrescos, acarrear cajas de frutas, lavar vehículos o realizar cualquier trabajo a cambio de algunas monedas.
No exentos de la explotación laboral, algunas ocasiones incluso de sus propios padres, y a diferencia de los actos heroicos de los niños de Chapultepec de hace 171 años, el arrojo de los pequeños del siglo XXI que a diario se enfrentan a una cruda realidad no es reconocido ni exaltado.— Carlos Fernando Cámara Gutiérrez
