Arriba

En Yucatán hay dos criminales que siguen presos

Al igual que en Ecatepec, Estado de México, donde según las autoridades judiciales Juan Carlos “N” mató al menos a 20 mujeres, en Yucatán también hay antecedentes de homicidios seriales cometidos por una sola persona.

De acuerdo con los archivos de Diario de Yucatán, en los últimos 39 años la policía conoció y capturó, y se sentenció a seis asesinos considerados seriales, a los que vinculó por ese delito.

El primero de los criminales, que de acuerdo con los expertos su principal motivación de actuar está en la satisfacción psicológica que le proporciona el acto de matar, es el caso de exfutbolista Wílbert Jorge Solís Albertos, quien asesinó a tres personas, ocasionales parejas sentimentales. En 1979, en los registros policíacos, aparece que ultimó al profesor Manuel Díaz Aguilar y lo enterró en en un tramo de la carretera entre Chuburná y Sisal.

El 11 de enero de ese mismo año, cuando tenía 18 años y estudiaba en la Preparatoria No. 2 de la Uady, Solís Albertos le quitó la vida de tres balazos a José Borjas Cuéllar en una casa de la calle 166 con 79 de la colonia Bojórquez. Y en marzo de 1993 consumó su tercer homicidio. Mató a Nicolás Armando Toraya Ríos, directivo de una empresa avícola. El cadáver de su víctima fue hallado en la carretera Campeche-Villahermosa.

Apresado y condenado por esos crímenes, Wílbert Solís ya está en libertad.

También a finales de la década de los años 70, Wílberth Román Gómez Carrillo, alias “El Pájaro”, perpetró el primero de tres asesinatos contra mendigos o indigentes. El primero en 1979, cuando mató a un sujeto en los patios de “La Plancha”. Detenido, fue sentenciado después a 20 años en el Centro de Reinserción Social (Cereso). En el año 2000 de nuevo ultimó a otro menesteroso en el mismo lugar, pero argumentó que fue durante una riña y el juez le impuso pocos años en prisión. El 2 de febrero de 2007 “El Pájaro” ejecutó a otro indigente en los patios de la antigua estación de ferrocarriles. Aún permanece en el Cereso purgando su sanción.

El considerado cronológicamente tercer homicida serial es Héctor González Rivera, quien en Tizimín violó, torturó y les quitó la vida a dos niños a principios de la década de los años 80, también en el siglo anterior.

Al primero de los menores que asesinó lo metió a un tambor donde se cocía nixtamal para literalmente tratar de deshacerse del cuerpo. El otro pequeño fue hallado de manera fortuita por otros niños en una profunda cueva. González Rivera también fue sentenciado a pasar varios años en la cárcel, pero hoy es un hombre libre.

Diez años más tarde, durante los años noventa, Alfredo Aguilar Cano, “El Bunga”, dio muerte a cinco personas, todas con preferencias sexuales diferentes. Aunque fue sentenciado por el homicidio de un modisto, las autoridades policíacas le hicieron responsable de cuatro muertes más. “El Bunga” fue condenado a 24 años de prisión tras su detención en 2000, aunque el crimen del sastre cubano Rigoberto Chaviano León lo cometió en 1996. De acuerdo con las autoridades yucatecas que lo detuvieron, Aguilar Cano ultimó a Jorge Carlos Pizarro Barrera, en 1993; a Hernán May Magaña, en 1995; a Nicolás Manuel Hoil Canto, en 1997, y al actuario del juzgado Sexto de Defensa Social, Arcadio Francisco Balam Noh, también en 1997. En julio de 2014, “El Bunga” solicitó a un juez la reducción de 10 años de la pena que le impusieron, aunque su procedimiento legal no tuvo éxito.

El quinto en la lista de la historiografía criminal serial yucateca es Enrique Medina Arjona, “La Verónica”, también conocido después de sus ejecuciones como “El Caníbal de la Lázaro Cárdenas”, ya que mató a dos hombres, los cocinó y luego arrojó sus restos en un sumidero.— Carlos F. Cámara Gutiérrez

 

De un vistazo

Brutal asesinato

Los hechos efectuados por Enrique Medina Arjona en la década de los años 80 asombraron a sus vecinos por la crueldad con la que actuó y porque nunca se supo el móvil para realizar los asesinatos. “La Verónica” sigue encarcelado.

“El Matachavitas”

En la temible lista de asesinos seriales de Yucatán, el último es Mario Alberto Sulú Canché, apodado “El Matachavitas”. El plomero, de junio de 2007 a julio de 2008, bajo engaños logró que jóvenes de comunidades cercanas a Mérida abordaran su vehículo, donde en sitios apartados las violaba y mataba.

Por la puerta falsa

“El Matachavitas” se privó de la vida el 28 de agosto de 2008 en un baño del penal meridano después de rendir su declaración preparatoria en el Juzgado 3o. Penal.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán