Con el arribo de Trump, surge un discurso de odio
Pese a la política de Donald Trump, los emigrantes no solo aumentan el envío de remesas, sino que —en el caso de los yucatecos— mantienen el interés por viajar a Estados Unidos, para trabajar o vacacionar, dice George Ann Huck, directora jubilada del Central College de Iowa, en Mérida.
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“Entre los yucatecos persiste el gen de que el primer viaje en la vida debe ser a Norteamérica”, afirma Gabriel Rodríguez Cedillo, coordinador de Educación Continua de la Facultad de Economía de la Uady, durante el foro organizado por el Diario en días pasados.
Racismo
Sin embargo, para la señora Ann Huck es conveniente que los yucatecos que intenten ir a trabajar a Estados Unidos sepan que el ascenso político de Trump “ha cambiado cosas en el interior de ese país y hay que advertirles el tratamiento que van a recibir allí”.
“Pongo un ejemplo”, dice. “Mi hermana que vive en Iowa —una sociedad bastante civilizada y con buenos modales— adoptó a un niño indígena maya yucateco hace años. Hace algunas semanas, éste fue a un concierto en ese estado y una mujer le dijo: ‘No quiero que estés aquí, no puedes pasar’. A mi sobrino no le quedó otra que ir a otro lado del teatro, pero eso es lo que está pasando en la era de Trump, día tras día, la aparición de este tipo de odio, que ahora se permite debido al discurso del presidente y esto, a lo mejor, afecta a los emigrados”.
Las cenizas de Trump
Pero para el empresario Carol Kolozs Fisher, asistente también al foro, quien sirvió en el ejército estadounidense durante la guerra de Vietnam y cuya familia vive en ese país, esa discriminación no existe.
“En mi vida he visto esa discriminación, ni en mi familia ni con mis vecinos. Los mexicanos, los latinos en Estados Unidos, viven su cultura, hablan español. Hay millones de personas latinas que viven así, perfectamente bien, queridos por todos, teniendo vidas productivas, exitosas.
“Hay que vivir en la realidad, ver lo que pasa y no dejarse llevar por la gente que tiene un odio profundo contra este hombre (Trump), que intenta destruirlo. ¿Qué va a pasar una vez que los destruyan?, ¿qué va a quedar en esas cenizas?, ¿qué quedará en Estados Unidos?”, pregunta.
“¿Que hay racismo en ese país?, sí, también en México, yo lo he visto”.
Para Kolozs Fisher, Trump no ha afectado los viajes de los yucatecos a ese país, “que continúa normalmente”.
Sin afectación
Rodríguez Cedillo coincide en que no ha habido alguna afectación no solo en el flujo migratorio, sino en los viajes de recreo. “Las agencias de viajes norteamericanas han reforzado sus mecanismos de atracción y promoción, siguiendo la lógica de las empresas de hacer negocios, sin alinearse con la retórica de Trump”.
Y lo mismo sucede a la inversa, indica. “El 70% de los turistas que llegan a la Península son de Estados Unidos”.
Respecto a las inversiones, tampoco se observa un retroceso, coinciden los foristas.
Efecto cero
En la mesa se recordó que en marzo de 2015, poco antes de presentar su precandidatura por el Partido Republicano, Trump acusó al empresario yucateco Rodolfo Rosas Moya de no pagarle una deuda y llamó a dejar de invertir en el país, por la falta de un Estado de derecho.
—¿Esa campaña de Trump tuvo algún efecto? ¿Se arregló con Rosas?
“Creo que hubo arreglo —responde Kolozs Fisher— pero esa campaña no nos afectó. Históricamente hablando no afectó nada, cero. Por el contrario, hemos crecido en Mérida y Cancún, porque las grandes empresas no hacen caso a los políticos. Ellas tienen su propia visión y ahora, con la renegociación del Tratado de Libre Comercio, se impulsarán nuevas inversiones en la zona.— Hernán Casares C.
