Foto: Megamedia

Mortal accidente e infarto súbito cobran víctimas

Entre el viernes y ayer sábado dos personas fallecieron: una atropellada en la carretera Chelem-Chuburná Puerto y la otra en calles del Centro Histórico de Mérida.

En el primer caso, un vehículo fantasma atropelló y dio muerte a un hombre en la vía Chelem-Chuburná Puerto; la víctima mortal está en calidad de desconocida y el cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense (Semefo), en Mérida.

El percance ocurrió el viernes a las 21:30 horas y de acuerdo con los informes policíacos y de los vecinos, el ahora occiso sería el encargado de cuidar el módulo de basura de la vera de la carretera Chelem-Chuburná.

Un vehículo fantasma atropelló al recolector, a quien solo conocen como “Casper”. Por el impacto, el cuerpo a media carretera y por la oscuridad estuvo a punto de ser aplastado por otros automotores que transitaban por esa vía.

Incluso, al maniobrar para no atropellar el cuerpo, el conductor de una camioneta se salió de la carretera.

Agentes de la Policía Municipal de Progreso y de la SSP llegaron al lugar para tomar conocimiento del caso y cerraron la vía.

Aunque una unidad policíaca se atravesó en la carretera para desviar el tráfico, un motociclista ebrio, vecino de Chuburná que se dirigía a su casa, se metió por la zona restringida e impactó una patrulla de la SSP.

Los agentes rescataron al motociclista, quien tuvo golpes en la cara, de donde sangraba; fue subido a una ambulancia donde lo atendieron los paramédicos y después de que lo curaron lo abordaron a una patrulla y detuvieron para que responda por los daños causados a la unidad oficial y por manejar ebrio.

El cuerpo del recolector de basura muerto fue levantado casi a la medianoche por personal del Semefo y luego se reabrió el tráfico.

“Ante Dios”

En el segundo caso, una persona de la tercera edad, al parecer indigente, murió ayer en la mañana presuntamente por un infarto, en la calle 64 con 67. Su cuerpo quedó tirado a las puertas de la iglesia de La Candelaria.

La vía fue cerrada para que personal del Semefo que llegó al lugar realizara las diligencias correspondientes.

“Lo bueno es que murió ante Dios”, dijo una de las personas que pasaba por el lugar.— Gabino Tzec Valle / Katya Briseño Delgado

 

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