El secuestro avanza en Quintana Roo, según organizaciones
Aunque el secuestro es un problema grave en México, en los estados de la Península históricamente se reportan o conocen pocos hechos de personas privadas ilegalmente de su libertad.
Datos oficiales de la asociación Alto al Secuestro y del organismo ciudadano Semáforo Delictivo, aunque divergentes, coinciden en que los plagios en las tres entidades de la región son escasos en comparación con los que se comunican de manera formal en otras partes del país.
Estadísticas de Alto al Secuestro contabilizan en el primer trimestre del año 10 casos de retenciones involuntarias en la península de Yucatán, cuatro más que los números de Semáforo Delictivo que registra seis, una cantidad por debajo de los casos nacionales.
Alto al Secuestro, la agrupación que dirige María Isabel Miranda de Wallace, de enero a marzo anota 552 delitos de este tipo en la República, de los cuales 190 ocurrieron en enero; 187 en febrero y 162 en marzo. Los estados con mayor incidencia de secuestros son, según cifras aportadas, Veracruz, Estado de México, Ciudad de México, Puebla y Tamaulipas.
Con una desigualdad de 165 casos, el recuento de Semáforo Delictivo es de un total de 387 sucesos, con 143 en el primer mes del año; 128 en febrero y 116 en marzo. Las discrepancias entre ambas organizaciones sería porque la que preside la señora Miranda se nutre, además de los casos denunciados ante las autoridades, de los notificados por la ciudadanía, las mismas víctimas o sus familiares.
En los cuatro primeros meses del actual gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador se informaron de 734 víctimas de secuestro, si se incluyen los 182 durante diciembre de 2018, precisa la organización Alto al Secuestro. Durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), la asociación hizo un compendio de 12,012 casos, de los cuales 1,480 ocurrieron en noviembre de 2018.
Situación en el país
Un estudio de especialistas de la UNAM sobre la situación de los secuestros en México indica que aproximadamente cinco mexicanos son secuestrados al día. Los estados con mayor número de secuestros son: Distrito Federal, Guerrero, Baja California y Michoacán. El análisis de los académicos destaca que las principales víctimas de los secuestradores son personas de conocida solvencia económica, como empresarios, industriales, políticos, comerciantes, ganaderos, artistas, y/o sus familiares.
Según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, la investigación universitaria considera que en promedio, por cada secuestro reportado, cinco no se denuncian. Los lugares donde comúnmente ocurren los plagios son en el trabajo o casa, restaurantes o sitios cercanos al domicilio de las víctimas.
Más del 75% de los casos se soluciona con la entrega del rescate. El mayor pago de los últimos años, según sus fuentes, es de 50 millones de dólares en Ciudad de México, aunque el trabajo no aporta mayor información de quién se trató y cuándo sucedió.
Panorama peninsular
Las cifras de Alto al Secuestro y Semáforo Delictivo también son discordantes en el número de casos de secuestros que se registraron oficialmente y por otros medios ciudadanos en las entidades de la península yucateca.
La asociación de la activista Miranda de Wallace suma 10 secuestros en los tres primeros meses de 2019, que se integran con un caso en Yucatán; dos en Campeche y siete en Quintana Roo. En enero se reporta la privación ilegal de la libertad en tierras yucatecas, aunque en documentos oficiales no aparece. En el primer mes de este año hubo dos hechos en Quintana Roo y ninguno en Campeche. En el mismo mes, Semáforo Delictivo tiene una disparidad, ya que no asienta ningún caso en nuestra entidad y en Campeche, y dos en Quintana Roo.
Durante febrero, Alto al Secuestro sólo establece dos secuestros en Quintana Roo y ninguno en Campeche y Yucatán. Semáforo Delictivo reconoce un secuestro en Quintana Roo y ninguno en Yucatán y Campeche.
La diferencia se hace patente en marzo, cuando la primera organización dice que hubo tres plagios en Quintana Roo; dos en Campeche y cero en Yucatán, contra lo que marca Semáforo Delictivo al anotar uno en Quintana Roo; dos en Campeche y cero en Yucatán.
Víctimas yucatecas
En los últimos 25 años, de acuerdo con los archivos de Diario de Yucatán, en el estado sólo se reconocen oficialmente dos secuestros. Entre uno y otro hay una diferencia de una década.
Sin embargo, hay otros casos de privaciones ilegales de la libertad que no aparecen en los despachos de las autoridades, o bien son consideradas desapariciones por diferentes circunstancias, a pesar de que sus familiares insisten en que se trata de plagios por los que se pidieron rescates. El caso más reciente es el que señala la asociación Alto al Secuestro, que anota un secuestro en enero en Yucatán, pero sin ninguna referencia o confirmación de las corporaciones policíacas yucatecas.
De manera oficial, el primer secuestro de la época contemporánea en Yucatán ocurrió el 12 de octubre de 1994, cuando cinco sujetos plagiaron al licenciado Ángel Augusto López Canto, a quien asesinaron después de cobrar un rescate de tres millones de pesos. El cadáver del joven profesional fue hallado cinco días más tarde del hecho en un paraje del municipio de Opichén, en el sur del estado, con tres balazos en la cabeza y dos en el pecho.
Las indagaciones judiciales determinaron que los responsables del delito fueron Jorge Humberto Pacheco Río, Nino Joaquín Mandujano Manzanilla, Zindy y su hermano Joaquín Alejandro Abreu Barón, y el expolicía de la desaparecida Secretaría de Protección y Vialidad (SPV) Francisco Sandoval Correa.
También los agentes investigadores esclarecieron que López Canto y Pacheco Río estudiaron en la entonces Universidad del Mayab, y Jorge Humberto planeó el secuestro de su excondiscípulo para obtener una fuerte cantidad de dinero, pero durante el plagio la víctima lo reconoció por la voz y el acusado ordenó a sus cómplices que lo ultimaran.
Tres de los cinco implicados fueron arrestados y procesados: Pacheco Río, Mandujano Manzanilla y Zindy Abreu. Los otros, Joaquín Abreu y Sandoval Correa (autor material del crimen), continúan prófugos de la justicia.
El autor intelectual del secuestro, Pacheco Río, falleció en el penal meridano en abril de 2010. Los otros dos detenidos, Mandujano Manzanilla y Zindy Abreu, fueron liberados en octubre de 2013, a pesar de que purgaban condenas de 25 y 21 años, respectivamente.
El más reciente
El segundo caso que está escrito en la historia delictiva de Yucatán sucedió 10 años más tarde, el 14 de marzo de 2004, cuando Alberto de Jesús López Vadillo, planeó el secuestro de su propia hija y de su sobrina, ambas, entonces, de cinco años de edad. López Vadillo contó con la ayuda de Omar Alexander Segura Estrella, a quien contrató como su chofer.
En un tiempo récord de 25 minutos, agentes de la Procuraduría de Justicia del Estado y la SPV esclarecieron el plagio, detuvieron a los autores y recuperaron sanas y salvas a las menores de edad. De acuerdo con las investigaciones, Alberto de Jesús le pidió a Omar Alexander que pasara por las pequeñas a casa de una familiar, una vez que engañó a la empleada que las cuidaba para entregarlas a su ayudante.
Aunque en principio se les acusó a los dos implicados de sustracción de menores, un juez estimó que sí se configuró el secuestro, tipificado como privación ilegal de la libertad, ya que además se pidió un rescate de $1,200,000.
El coacusado, Segura Estrella, fue liberado porque se comprobó que en realidad desconocía del ilícito y su participación consistió en llevar al hotel a las menores a petición del inculpado.
Un juez del Juzgado 7o. de Defensa Social impuso 19 años de prisión a Alberto López por “la privación ilegal de la libertad y otras garantías”, delitos cometidos contra una hija y sobrina suyas. Le negaron beneficios de ley porque se trató de un delito grave y se le impuso una multa de más de $10,000.
El viernes 15 de marzo pasado, el psicólogo López Vadillo fue liberado luego de purgar 15 años internado en el Centro de Reinserción Social del Estado.
Casos “extraños”
Además de los dos casos de secuestro reconocidos formalmente por las autoridades, hay otros de desapariciones que hasta ahora siguen sin ser aclaradas. En marzo de 1997 se “esfumó” el taxista vallisoletano Juan Pablo Cauich. No se tiene alguna pista o información del paradero del chofer, aunque según las investigaciones no hay ningún indicio que demuestre el plagio, ya que nadie solicitó rescate ni se hallaron el cuerpo y el vehículo de Cauich.
Un hecho polémico es el del doctor Delio Arturo Peniche Manzano, quien se dice fue “levantado” a las puertas del antiguo Centro de Salud, en la confluencia de las calles 50 con 67, el 4 de noviembre de 2008. Hasta ahora se desconoce su paradero y si está con vida. Su familia, entre ellos su hermano Alfonso, afirman que sí fue un secuestro ya que los presuntos plagiarios llamaron para pedir un rescate. El controvertido caso hasta hoy sigue sin resolverse.
Otros sucesos similares no admitidos formalmente, pero que sus parientes consideran secuestros porque aún no son ubicados, son los de José Elías Aguilar Néchar y el del mecánico David Escárcega Montalvo, quienes habrían sido privados de la libertad por supuestos grupos policíacos.
En otros estados
Se conocen al menos tres casos de yucatecos secuestrados en otras entidades. Dos en Quintana Roo y uno en Tamaulipas. El primero fue el jueves 17 de enero de 1991, cuando una banda formada por cuatro oaxaqueños y tres veracruzanos plagiaron en Cancún a tres integrantes de la familia Chapur Duarte. Por liberarlos se pagó un rescate de 850 millones de pesos. También, en el mismo polo turístico, en 2011 se habría privado de su libertad en forma ilegal al empresario Javier Antonio Novelo Medina.
En Tamaulipas también fue secuestrado un hombre de negocios yucateco, identificado con las siglas M. L. G., en octubre de 2011, quien se dedicaba a la compraventa de chatarra en ciudades de la frontera norte y centro del país.— Carlos F. Cámara Gutiérrez
