Cambiar estatutos por intereses no es correcto, dicen
La denuncia presentada por siete exdirigentes de agrupaciones empresariales del ramo turístico para pedir y obtener la anulación de la asamblea de mayo de 2016 del Consejo Empresarial Turístico de Yucatán (Cetur), que permitió la reelección de su entonces presidente Jorge Escalante Bolio, solo busca sentar un precedente en la nueva generación de dirigentes de la iniciativa privada, afirman conocidos empresarios de esa actividad.
Queremos que entiendan que no es posible modificar los estatutos de una organización para defender intereses personales, añaden.
Ayer publicamos que el Tribunal Colegiado en Materias Civil y Administrativa del Decimocuarto Circuito confirmó en abril la sentencia emitida por un juez de lo civil que declaró nula la asamblea del Cetur del 24 de mayo de 2016, por no cumplir los requisitos de la convocatoria que él mismo aprobó.
Aunque aún se analiza el alcance jurídico de esa resolución, por lo pronto, explica el abogado Mario Alberto Archundia Reyes que llevó el caso, quedan anulados todos los actos en los que participó Escalante Bolio de 2016 a 2018.
Archundia Reyes habló del tema en entrevista con el Diario, acompañado de los empresarios hoteleros Jorge Torre Loría y Jorge Carrillo Sáenz, dos de los siete promotores de la anulación judicial de esa asamblea, quienes recordaron los antecedentes de este conflicto interno del Cetur, que data de varios años atrás.
Según Torre Loría, el Cetur se formó en 2012 con la idea de ser el “organismo cúpula” del sector turístico privado y lo integraron inicialmente cinco organismos que agrupaban a transportistas de ramo turístico, agencias de viajes, agencias de turismo receptivo, hoteleros y restauranteros.
A parte de estas cinco agrupaciones, representadas en el Cetur por sus presidentes, ese Consejo aceptó también como socios a tres empresarios en lo individual: Teresita Borge Manzur, el propio Torre Loría y Escalante Bolio. El primer presidente del Cetur fue Luis Aguiar Ayala (q. e. p. d.) y el segundo, Escalante Bolio.
Durante su gestión, éste aumentó la membresía del Consejo con la afiliación de más socios en lo individual y no convocó a elecciones ni en 2014 ni en 2015.
Él dijo entonces que lo hizo así porque la agrupación tenía muchos problemas financieros y fiscales, y nadie quería ser su presidente, comenta el Diario.
“De acuerdo con los estatutos, él debía convocar a elecciones”, responde Torre Loría. “Si no convocaba, ¿cómo iban a salir los candidatos?”. (Continuará).— Hernán Casares Cámara
De un vistazo
Precedente
“Lo importante aquí es que con la impugnación quisimos dar el mensaje a las nuevas generaciones de dirigentes empresariales de que es necesario acabar con este tipo de situaciones y que modificar los estatutos con fines personales no es lo correcto. Queremos que quede un antecedente de que se deben hacer las cosas apegadas a Derecho”, dice Carrillo Sáenz.
