Turistas pasean frente al teatro “José Peón Contreras”

Casi desiertas las calles después del ajetreo comercial

Silente, apacible, surrealista, así se observó el Centro de Mérida la mañana de Navidad, con calles casi sin vehículos y aceras donde transitaba escasa gente local y turistas.

Para los agentes de la Policía Municipal es otro día para cumplir con el deber, aunque el panorama contrasta con el bullicio, las aglomeraciones y las congestionadas vialidades de los días anteriores.

Ayer fue un amanecer tranquilo, apenas trastocado por un hecho de tránsito en el cruce de las calles 66 con 67, un choque por “semaforazo” entre dos vehículos.

Uno de ellos fue un transporte colectivo. Personal de la Cruz Roja, a bordo de una ambulancia, valoró a la que parecía la única lesionada. Nada grave.

Trabajadores del Ayuntamiento realizaron la acostumbrada limpieza de calles, especialmente en los alrededores de los mercados Luchas de Gálvez y San Benito, donde de a poco la cotidianidad despertó en algunas mesas en las que se vendían tacos y tortas de cochinita o lechón al horno.

Algunas paradas de autobús tenían pasajeros esperando en medio de comercios con cortinas cerradas.

Es la Mérida de los contrastes, de turistas que pasean tranquilos por calles despejadas y de menesterosos que buscan un lugar para dormir.

Solo tiendas de conveniencia y servicio las 24 horas presentaban actividad comercial en el Centro, a la par de algunos ambulantes que exhibían su mercancía en las desoladas aceras.

Fue un amanecer un poco nublado y frío.

A diferencia de lo que ha ocurrido en otros años, esta vez no se percibía olor a pólvora causado por la quema de pirotecnia.

Los taxis transitaban por las calles buscando pasajeros o aguardando pacientes en sus respectivos sitios, los transportes foráneos a Puerto Progreso tuvieron demanda de regular a baja al comenzar el día.

Algunas familias aprovecharon para visitar espacios como el Parque Bicentenario Animaya.

Lo que más visitaron los niños por la tarde fue el parque de la colonia Alemán, para poner a prueba los regalos que les trajo Santa Claus. Las plazas comerciales y sus salas de cine también comenzaron a tener un creciente flujo de visitantes a partir de la tarde.

Los que más optaron reunirse en casa para seguir la fiesta y disfrutar del tradicional recalentado.

Panorama similar se vivió en otros sitios del estado, como en Tizimín, donde amaneció con poco movimiento de personas.

Algunas tiendas del Centro registraron bajas ventas, incluso pocos feligreses acudieron a la misa del mediodía.

Otras familias celebraron el día con rezos al niño Dios y comida para los invitados.—Emanuel Rincón Becerra / Wendy Ucán Chan

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