Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo. Y Yucatán no está a salvo, pues se calcula que cerca de la tercera parte de su población está en riesgo de sufrir algún padecimiento vinculado al corazón.
Entre los padecimientos cardiovasculares, la enfermedad coronaria (formación de placas en las arterias que terminan por obstruir el paso de sangre) es una de las que presentan mayor ocurrencia y puede conducir al ataque cardíaco o muerte súbita.

Sin embargo, relatan especialistas entrevistados, el infarto no es el asesino, como se piensa comúnmente. El verdadero asesino es la enfermedad coronaria.
Mitos sobre productos “saludables”
Si usted es de las personas que piensan que llevan hábitos saludables porque consumen productos con harinas integrales, beben líquidos con endulzantes artificiales, come frutas en abundancia todo el año y está todo el tiempo con botellas de agua purificada en la mano, entonces ¡cuidado!
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“Son mitos, nada más mitos”, explica Luis Jesús Rosado López, cardiólogo y académico yucateco con amplia trayectoria profesional en Estados Unidos y Canadá, que tiene entre sus numerosos méritos haber encabezado la primera operación a corazón abierto en el sureste mexicano.
Gran número de muertes
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, de aquí a 2030 casi 23.6 millones de personas morirán por alguna enfermedad cardiovascular en todo el planeta, principalmente por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.
En México, recuerda el doctor Rosado López, del 20 al 22 por ciento de las muertes ocurridas en el país corresponden a padecimientos cardiovasculares.

En Yucatán, como indicamos líneas arriba, casi la tercera parte de la población está en riesgo de sufrir alguna de esas enfermedades, por factores como la obesidad, el sedentarismo y otros.
Cincuenta obesos al día
En 2019, la entidad cerró los registros anuales de la Secretaría de Salud con más de 18,000 casos de obesidad diagnosticados clínicamente.
Esto significa que cada día se diagnosticó en las instituciones públicas de salud a 50 yucatecos con problemas de obesidad.
Otros no forman parte de las estadísticas, porque no acuden a evaluaciones médicas, y caminan en las calles sin estar conscientes del peligro que corren.
No morir por la boca
El doctor Rosado López, egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Yucatán y con especializaciones en el extranjero, ofreció recientemente una conferencia sobre la enfermedad coronaria ante integrantes de la asociación civil Sinergia con Sentido, que preside el doctor Russel Rodríguez Sánchez.

Por tratarse la enfermedad coronaria de un tema muy amplio, con muchas implicaciones, se refirió solo a sus nexos con la alimentación y a la necesidad de un cambio de hábitos para prevenir o reducir, según el caso, los riesgos de padecerlas.
En su conferencia y en entrevista posterior, el cardiólogo indicó que la enfermedad coronaria es la formación de placas en la superficie de las arterias y terminan por obstruir el flujo de sangre al corazón y ocasionan síntomas de dolor de pecho (angina), infarto o muerte súbita.
¿Cuáles son los mitos?
Con base en su experiencia, el doctor Rosado afirma que hay muchos mitos en torno a lo que se consideran hábitos saludables. Y cita algunos en los siguientes términos:
1) El favorecimiento de las harinas integrales a la salud cardiovascular, que se pregona mucho, es uno de los principales mitos.
Mientras más se consumen productos elaborados con harinas integrales es mayor la carga de proteínas que tienen efectos nocivos en el organismo, sobre todo a nivel cardiovascular.
Además, los panes que se consumen ahora vienen envasados en plástico, con fecha de caducidad, y se tiene que recurrir al uso de preservadores químicos en su elaboración.
Los endulzantes artificiales
2) También es un mito que el consumo de edulcorantes artificiales, como la sacarina y el aspartame, ayuden a reducir de peso.
Es todo lo contrario. Se consume en cantidades importantes y eso condiciona el aumento de apetito. En consecuencia, se consumen más calorías. Es solo un mito que las bebidas dietéticas ayuden a bajar de peso.
3) Tampoco es tan saludable el consumo elevado de frutas, como habitualmente se piensa.
Hay que consumir las frutas en cantidad moderada y solo durante la época de estación. No hay que tratar de consumirlas todo el año y menos si son las que se traen frecuentemente de lugares muy distantes.
Hay que consumir frutas locales y, reitero, solo durante la época que les corresponde.
Menos proteínas animales
4) Hay que reducir la ingesta de proteínas animales, sobre todo las carnes rojas. No solo tienen efecto de envejecimiento precoz y nos predisponen a otros problemas, sino que también son un factor que predisponen a la enfermedad coronaria.
5) Tampoco son tan positivos los bactericidas que se usan todos los días.
Todo mundo anda con su botellita de bactericida para las manos. También anda en las calles con botellas de agua hechas de plástico.
Ese plástico está hecho con productos químicos que funcionan como disruptores endócrinos.
6) En las casas es común el uso de limpiadores y productos que ofrecen eliminar el 99% de las bacterias.
Eso es muy interesante, pero no vemos el uso colateral que producen en la flora intestinal, que es parte de los mecanismos diseñados para proteger al organismo.
Parecen sanos, pero…
El médico advirtió que hay gran porcentaje de pacientes que tienen ya placa ateromatosa en las coronarias y no reflejan síntomas, ya sea porque la placa no representa una obstrucción significativa en la sangre que se dirige al corazón o porque no se haya roto, lo cual es también motivo de obstrucción.
“La causa más frecuente de infarto es la ruptura de la placa, que hace que la coronaria se obstruya bruscamente y ocasione infarto masivo, que es fatal”, enfatizó.
También dijo que para la enfermedad coronaria no hay edad. Se han documentado casos en jóvenes, como consecuencia de la obesidad, el sobrepeso y la diabetes.
Ser esbelto no es sinónimo de salud
Además, prosiguió, no ser obeso tampoco es sinónimo de salud. Una persona puede ser delgada, con peso normal, y presentar un perfil de lípidos y colesterol muy elevado, lo cual puede derivar en la enfermedad coronaria.
El doctor Rosado señaló que es importante visitar al médico y practicarse pruebas sanguíneas para conocer los valores de colesterol y triglicérido en la sangre.
“No hay una manera perfecta y segura de detectar la enfermedad coronaria”, apuntó.
¿Cómo detectar la enfermedad coronaria?
“Una de las maniobras que más se utilizan es hacerse una tomografía con cuantificación de calcio en las arterias coronarias, que pudiera ser un indicador de que el problema existe y cuál es su severidad”.
“Para confirmarlo siempre hay que recurrir a una angiografía por tomógrafo o una angiografía por inyección de material de contraste directamente en las arterias coronarias”.
Lo fundamental, insistió, es un cambio de hábitos alimenticios y también hacer ejercicio físico.
Amplia trayectoria
El doctor Rosado López es egresado de la Facultad de Medicina de la Uady. Obtuvo el Premio A.H. Robins de México por ser el mejor alumno de la generación 1970-1976.

Hizo residencias en Medicina Interna y en Cirugía General en el Instituto Nacional de Nutrición, y de Cirugía Torácica y Cardiovascular y en Cirugía General en la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver, Canadá.
En 1989 obtuvo la especialidad en Trasplantes de Corazón y Pulmón en la Universidad de Arizona, donde fue también instructor de cirugía y co-director del Programa de Cirugía Cardiotorácica, entre otras posiciones académicas.
Diplomados en instituciones del país y extranjeras
Fue también jefe de las secciones de Cirugía Cardiotorácica del Hospital El Dorado, del Northwest Medical Center y del Tucson Heart Hospital, en los tres casos en Arizona.
En su amplia hoja curricular figuran diplomados en varias instituciones nacionales y extranjeras. Tiene licencias médicas en México y Estados Unidos.
Después de más de 30 años de trabajo en el extranjero decidió regresar a Yucatán, donde se ha incorporado a la medicina privada en el Centro Médico de las Américas.
